lunes, 19 de febrero de 2018

23:46:00
BERLÍN, 20 de febrero de 2018.- La canciller Angela Merkel ha empezado a redactar su testamento político ante el relevo que deberá producirse al frente de la Unión Cristianodemócrata (CDU) dentro de cuatro años, como muy tarde, si es que no vuelve a haber elecciones antes. Porque nadie en esa formación, incluida Merkel aunque no lo haya aún verbalizado, cree que la sucesión puede esperar más allá de esta legislatura.

Hasta el Partido Socialdemócrata (SPD), con el que la CDU y la Unión Socialcristiana bávara (CSU) se proponer volver a formar Gobierno, huele a cadáveres que no son suyos y son varios los que tiene en el armario, empezando por Martin Schulz. "El ocaso de la diosa Merkel ha comenzado", declaraba la designada presidenta del SPD, Andrea Nahles, estableciendo un paralelismo con El ocaso de los dioses de Wagner.

La canciller alemana, Angela Merkel, y la primera ministra del estado federado de Sarre, Annegret Kramp-Karrenbauer. (AP)

Merkel ha sentado las bases de lo que podría ser su despedida asegurándose de antemano su herencia y su legado "aceptando" la candidatura a la secretaría general del partido, que queda vacante, de la primera ministra del pequeño estado federado del Sarre, Annegret Kramp-Karrenbauer. Casualmente, AKK, como se conoce en el partido a esta popular política de provincias, es íntima de Merkel, es más o menos de su quinta y ha estado en todas las quinielas de candidatos a la sucesión. Que Merkel haya optado por ella y no por una de las jóvenes promesas de la cantera, como piden las nuevas generaciones, se presta a muchas valoraciones. Y una de ellas es que la "renovación" del partido, cuando se haga, se hará "a la Merkel".

"La idea de asumir la secretaría general fue de ella, lo que a mí me llamó bastante la atención porque no es normal que una primera ministra exitosa y que ha ganado unas elecciones recientemente deje un cargo ejecutivo para asumir un cargo en partido", señaló la canciller eludiendo así la pregunta de si el relevo en la jefatura del partido que preside ya ha comenzado. Tampoco AKK soltó prenda al ser preguntada si se sentía "princesa heredera", pues, según ella, nunca le gustó ese papel, ni siquiera en carnaval.

De lo que si habló fue de llevar a cabo un proceso de renovación programática del partido, que a su entender ha quedado o anticuada y desprovista de perfil. Ni Merkel ni Kramp-Karrenbauer dieron pistas de si esa renovación deberá empujar el partido hacia el centro o hacia la derecha. "Nos conocemos y sabemos que podemos confiar la una en la otra, aunque cada una tiene su propia cabeza", dijo la canciller aventurando un debate muy equilibrado.

El otoño ha sido en los últimos años la única estación en la que parece haber vivido Merkel, cuya debilidad, si no debacle, ha sido un tema recurrente en los cenáculos del microcosmos político berlinés. Que la canciller Merkel, con tres legislaturas a cuestas, se acercaba a la cuarta ya tocada, quedó claro durante la crisis de los refugiados en verano de 2015. Su decisión de abrir las fronteras abrió profundas heridas en su partido y en la sociedad. Fue incluso acusada de haber favorecido el resurgimiento de sentimientos xenófobos y ascenso de un partido populista de ultraderecha como Alternativa para Alemania (AfD), tercera fuera política en el parlamento federal.

Los malos resultados obtenidos por la CDU en las elecciones de septiembre del año pasado, el fracaso de las negociaciones con los liberales del FDP y Los Verdes para la formación de lo que se llamó "coalición Jamaica" y las concesiones hechas ahora al SPD para asegurar la gran coalición han reactivado un debate que, por primera vez, ha calado en la CDU. Más propiamente dicho, entre los que esperan impacientes en el banquillo a la sucesión de la "gran dama" o fueron eliminados por ésta cuando le hacían sombra, entre ellos el ex primer ministro del estado federado de Hesse, Roland Koch. Fuera de la política activa desde 2014, Koch reapareció hace unas semanas para echar gasolina al fuego que prendió en la CDU saberse que Merkel cedió al SPD el Ministerio de Finanzas en las negociaciones para la formación de Gobierno. Cometió el error de lanzarse a la yugular de la canciller, debilitada pero no muerta, el hasta ahora secretario de Estado de Finanzas y uno de los más firmes candidatos a la sucesión de Merkel. Falta por ver si Spahn entra a formar parte del nuevo Gobierno o Merkel le aparta de la carrera. Habrá respuesta el próximo día 26, cuando la CDU se reunirá en congreso para aprobar el acuerdo de Gobierno con el SPD y la CSU. (Carmen Valero / El Mundo)

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