domingo, 7 de enero de 2018

12:45:00
CIUDAD DEL VATICANO, 7 de enero de 2018.- En una de las ceremonias más simpáticas del año, el Papa Francisco ha bautizado este domingo a 18 niñas y 16 niños en la Capilla Sixtina, invadida por lloros y escenario de correteos de los hermanitos por los pasillos. Es un momento inolvidable para los empleados del Vaticano que han tenido hijos en las semanas precedentes a la fiesta del Bautismo de Jesús.

Como los nuevos papás y mamás tienden a ponerse nerviosos, el Santo Padre les ha animado a no preocuparse por los lloros de los chiquitines «porque ese es el idioma de los niños, y Jesús nos aconseja no olvidarlo. En vuestras oraciones, sed sencillos como ellos. Decid a Jesús lo que os viene al corazón como hacen ellos».

El Papa Francisco celebró la fiesta del Bautismo del Señor con el Bautismo de 34 niños en la Capilla Sixtina, en la mañana de este domingo en el Vaticano, e invitó a los padres a no olvidar que la tarea fundamental que ahora tienen por delante es la transmisión de la fe.


Con la mayor naturalidad, Francisco ha añadido que «si los niños lloran por hambre, dadles de mamar sin miedo. Dadles de mamar, porque también ese es el lenguaje del amor».

El Papa ha explicado a los padres que el bautismo es el primer paso para transmitir la fe, pero después «necesitamos la ayuda del Espíritu Santo».

«Perdón divino»

Poco después, en el rezo del Ángelus con unos veinte mil fieles reunidos en la plaza de San Pedro, Francisco ha insistido en la idea: «Es el Espíritu Santo quien abre los ojos del corazón a la verdad y quien impulsa nuestra vida por el sendero de la caridad. Es el Espíritu quien nos transmite la ternura del perdón divino»

En una intervención más intensa de lo habitual, el Papa ha añadido que «gracias al bautismo somos capaces de perdonar y de amar a quien nos ofende o nos hace daño» y conseguimos «reconocer en los últimos y en los pobres el rostro del Señor que se acerca a nosotros y nos visita».

Al margen del texto escrito, Francisco ha animado con insistencia y buen humor a conocer bien la fecha del propio bautismo y celebrarla cada año, «y si no la sabéis, al volver a casa preguntad a papá o a mama, a los abuelos o a la tía, al padrino o a la madrina…».

Importa mucho conocerla ya que, según Francisco, «es un día de fiesta, pues es la fecha en que se nos ha dado el Espíritu Santo. Es la fecha del gran perdón». (Juan Vicente Boo / ABC/aciprensa)

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