sábado, 20 de enero de 2018

18:17:00
MADRID, 20 de enero de 2018.- "Después de cada Juegos Olímpicos entraba en un estado de depresión, simplemente no estaba bien, creo que en 2004 tuve mi primera depresión". Michael Phelps es el olímpico más condecorado y, quizá, el mejor deportista de la historia, pero su indiscutible éxito como nadador no le impidió tener problemas importantes de salud mental. "La caída más fuerte la tuve después de los Juegos de 2012, no quería tener nada que ver con el deporte... y no quería vivir más".

Michael Phelps ha hablado esta semana abiertamente de sus problemas con la depresión y de las veces que pensó en quitarse la vida. "Sí, contemplas suicidarte", explicaba en una conferencia sobre salud mental en Chicago. "Durante mis peores momentos pasaba entre tres y cinco días metido en mi habitación, sin comer, sin casi dormir, sin querer estar vivo". Hoy lo ve de otra manera: "Estoy extremadamente agradecido de no haberme quitado la vida".

Michael Phelps con su esposa Nicole e hijo Boomer en clase de natación en la Fundación Phelps, en agosto del año pasado. (Getty Images)

El deportista terminó pidiendo ayuda profesional. "Recuerdo mi primer día de tratamiento, estaba temblando, estaba demasiado nervioso para el cambio que quería dar, necesitaba saber qué me estaba pasando", comentaba en la conferencia el ganador de 28 medallas olímpicas. "Me he preguntado muchas veces por qué no hice esto mismo diez años antes, pero no estaba preparado", explica.

Entender los problemas mentales

Phelps tuvo, en su momento, algún coqueteo con la droga. Una imagen suya fumando una pipa de agua derivó en una sanción que no le impidió acudir a ningunos Juegos. "Estaba intentando escapar de mí mismo, era algo parecido a automedicarme, trataba de correr lejos de lo que me pasaba".

"Se me daba muy bien compartimentalizar las cosas, y dejar fuera las cosas de las que no quería hablar, simplemente las evitaba", recuerda ahora el nadador. Hoy acepta que "está bien no estar bien" y asume que las enfermedades mentales aún tienen un estigma con el que él debe tarifar a diario. "Creo que la gente empieza a entender que es real. Que la gente hable del tema es la única manera de cambiar las cosas".

"El motivo por el que los ratios de suicidio se incrementan es que la gente tiene miedo a hablar abiertamente del tema", asegura el deportista. Ahora se dedica a compartir su propia experiencia. "Esos momentos, esas sensaciones me dan luz, son mejores que ganar una medalla de oro olímpica". (El Confidencial)

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