domingo, 14 de enero de 2018

19:01:00
Pedro Echeverría V.

1. Si con las bellísimas revoluciones campesinas y obreras armadas; de 1917 en Rusia, de 1949 en China y de 1959 en Cuba, la izquierda marxista no pudo construir ningún socialismo, no fue porque sus honestos y voluntariosos dirigentes hayan traicionado, sino porque el capitalismo y el imperialismo demostraron más fuerza y tradición. Ninguna experiencia socializante e igualitaria antecedió a esos ensayos que sólo contaban con El Manifiesto, El Capital y la Comuna de París;  sin embargo algo quedó después de cinco décadas y seguimos acariciando la esperanza –aunque con otras estrategias y métodos- de que esos tres países, más otros como La India, Brasil, que se decidan, ahora sí cuenten con la fuerza para enterrar a ese imperio que se ha valido de millones de armas atómicas y amenaza nuclear para someter a los pueblos.
2. La derecha política y empresarial dominante es enemiga natural del socialismo y de cualquier lucha que persiga una sociedad de igualdad, por ello no se cansa de combatir las luchas sociales de los trabajadores. La ideología derechista piensa que dios nos hizo desiguales y así tiene que ser el mundo; que hay  gentes que nacen ricos en buena cuna y buena familia y, por otro lado, la inmensa mayoría que sólo nacemos para trabajar. Por ningún motivo puede aceptar el pensamiento de derecha una sociedad socialista o comunista donde los seres humanos posean derechos, propiedades, ingresos iguales porque, según ellos es antinatural. Así que cuando critican al socialismo y comunismo lo hace por convicción y cuando defienden a la religión y al empresariado es porque están convencido que es la única sociedad que debe existir.

3. López Obrador, el tres veces candidato presidencial de centro izquierda (2006,2012 y 2018), para eliminarlo y bajarle votación electoral, desde 2006 se ha dicho que es un “Peligro para México” porque es amigo de Chávez-Maduro, de Lula y de Fidel o Raúl Castro. En vez de enfrentar la acusación demostrando que esos gobiernos son superiores a los de México porque mediante sacrificios buscan construir un sociedad justa no capitalista y que por ello son víctimas de la propaganda y agresiones yanquis, ha preferido decir que él no tiene que ver con ellos y ni siquiera los conoce. Con ese tipo de acusaciones se ha querido desprestigiar y arrinconar a López Obrador. Obviamente es difícil responder porque el pueblo mexicano no comprende y durante un siglo el capitalismo los ha engañado con el anticomunismo.

4. Los  izquierdistas -que somos 100 veces más analíticos- cuando  hemos criticado a los gobiernos de Chávez/Maduro en Venezuela y a los gobiernos de México de Peña Nieto  y sus antecesores hemos partido del extremo diferente: la derecha critica a Chávez/Maduro/Peña por inclinarse a la izquierda y buscar someter a los empresarios; por el contrario, nosotros los izquierdistas los criticamos por no aplicar a fondo sus políticas que le permitan someter a los explotadores del trabajo obrero y no aplicar programas al servicio directo de la clase pobre. Igual sucede con la candidatura de López Obrador. Muchos apoyamos a Morena, pero lucharemos contra ella si sus políticas no buscan beneficiar de manera directa a los explotados y oprimidos. La derecha no quiere a AMLO por miedo al socialismo; nosotros al contrario, lo exigimos ya.

5. Las campañas anticomunistas, que comenzaron después del triunfo de la revolución en Rusia en 1917 -por consigna de los EEUU, Reino Unido, Francia, Israel- no han cesado después de un siglo. La doctrina marxista de la lucha contra la explotación, por la lucha de clases y la igualdad socioeconómica, causó gran alarma entre las clases dominantes. Fue la campaña que alertó a los explotadores para ponerse en guardia contra las ideologías igualitarias y la irrupción trabajadora. Al comunismo hoy (los derechistas, sus enemigos) le han puesto otros nombres (terrorismo, anarquismo, rebeldía, socialismo, izquierdismo,) para seguir atemorizando al pueblo y así someterlo con mayor facilidad. La derecha  (ideología de los ricos explotadores) jamás ha descansado con sus falsas acusaciones, sus críticas y calumnias contra quienes considera su principal enemigo.

6. Si AMLO ascendiera a la Presidencia de México, así como Lula en Brasil y los Kirchner en Argentina, comenzaría una nueva correlación de fuerzas en América uniéndose los tres países puntales. Nuevamente Bolivia, Nicaragua, Ecuador y Uruguay recuperarían presencia. No es difícil si tomamos en cuenta la correlación internacional en la que China, Rusia, La India, Europa de Alemania, comienzan a entrar en otro contexto. En estos tiempos estamos ilusionándonos menos y la desconfianza de los pueblos hacia el imperio yanqui ha crecido.  Irán, Norcorea, Venezuela y México pueden entrar en relaciones muy interesantes que permitan hacer contrapeso contra los gobiernos de la derecha. El mismo presidente Trump tendría que bajar de sus discursos amenazantes y comenzar a entender al mismo México que no se atreve a ser independiente. (14/I/18)

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