viernes, 12 de enero de 2018

12:30:00
ROMA, 12 de enero de 2018.- "Estaba estresado". Esta es la increíble justificación del cirujano británico que registró sus iniciales en el hígado de dos pacientes mientras realizaba los trasplantes. Pero la excusa del estrés no ayudó a salvarlo de la condena. Los jueces, dada la particularidad del caso, han previsto una pena especial para él: tendrá que trabajar gratis durante un año. Además, pagará una multa de 11,230 euros.

Simon Bramhall, de 53 años, es el protagonista de este episodio de extravagante vanidad en la sala de operaciones. Ante la evidencia de sus iniciales marcadas con el escalpelo en los órganos de los pacientes, no pudo evitar confesar.

Los eventos tuvieron lugar durante dos operaciones, el 9 de febrero y el 21 de agosto de 2013 en el Hospital Queen Elizabeth en Birmingham. Frente a los jueces que lo presionaron, el galeno aún deseaba reiterar que no había lesionado a los pacientes, declarando que no era culpable de las acusaciones de agresión y daño físico.

El cirujano Simon Bramhall.

Usando un instrumento utilizado en cirugía para coagular el sangrado del hígado, en esas dos sesiones en la sala de operaciones marcó sus iniciales en los órganos de los pacientes. Esas cicatrices, debe decirse, no han comprometido la funcionalidad de los órganos. Con el tiempo, entonces, habrían desaparecido.

El médico fue denunciado por un colega que había notado las letras 'SB' durante el posoperatorio. Después de esa queja, Bramhall había sido suspendido de su puesto y renunció.

Habla el juez

"Las dos operaciones habían sido largas y difíciles", explica el juez Paul Farrer en la sentencia. "También se puede admitir que el cirujano estaba cansado y estresado, lo que podría tener un impacto en su juicio".

"Pero su conducta", argumentaron los jueces, surge de una arrogancia profesional de tal tamaño que resulta en un comportamiento criminal, ha abusado de su poder y ha traicionado la confianza que los pacientes le han depositado ".

Acusaciones de asociaciones de pacientes

"Estamos hablando de personas, no de libros de autógrafos", ha atacado a una asociación en defensa de los dos pacientes. Duro fue también el juicio de la Orden de los médicos que condenó su acción porque "se corre el riesgo de desacreditar a la profesión".

"Este es un caso muy inusual, complejo y sin precedentes en los tribunales", dijo la acusación. "Lo que hizo, subrayó, no solo es éticamente incorrecto, sino un crimen. No fue un caso aislado y requirió maestría, pues lo hizo frente a sus colegas. Fue una aplicación intencional de una violencia ilegal de la cual los pacientes anestesiados fueron víctimas". (Repubblica)

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