martes, 5 de diciembre de 2017

15:36:00
MÉXICO, 5 de diciembre.- El secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, rechazó que la reforma fiscal en Estados Unidos afecte la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y señaló que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) analiza los incentivos que ofrece en materia de inversión para que, a partir de ahí, el gobierno federal determine qué decisiones tomará internamente.


“No hay un cruce o traslape de la decisión en materia fiscal (de Estados Unidos) en todo el proceso del TLCAN”, puntualizó el funcionario al manifestar únicamente se afectó la “calendarización” de la renegociación del TLCAN, que originalmente se pretendía terminar en 2017 y después se extendió hasta el primer trimestre de 2018.

El cambio, comentó, “tuvo que ver con el tema que en Estados Unidos estaban votando la reforma fiscal y los liderazgos republicanos que apoyan el TLCAN mandaron el mensaje de no complicar más el trabajo legislativo con cosas radicales en materia de negociación”.

Si bien la tasa de los impuestos corporativos en el vecino país se reducirá de 35 a 20 por ciento con dicha reforma, también “se eliminaron las deducciones estatales que a veces son muy onerosas para el sector privado. Quiere decir que para muchas empresas tendrán una tasa reducida pero no podrán descontar los impuestos que les cobren los estados”, ponderó el funcionario, entrevistado tras presidir la entrega del Premio Nacional de Innovación y Tecnología.

La principal plataforma de recaudación del gobierno de Estados Unidos está conformada por los impuestos corporativos que además del gobierno federal también son aplicados por los gobiernos de los estados. En cambio en México, la base de la recaudación es el impuesto al valor agregado (IVA), que no existe en el vecino país, mientras que los estados de aquí no gravan dividendos o ingresos de las empresas, explicó.

Incluso, consideró que muchas compañías globales ni siquiera tienen su domicilio fiscal en los países de donde son originarios, como es el caso de Estados Unidos, ya que están instalados hasta en paraísos fiscales y en algunos casos pagan mercadotecnia, patentes y marcas fuera de ese país.

Lo que la reforma fiscal puede provocar, previó “es que muchas compañías rediseñen su estrategia de localización de planes corporativos pero no necesariamente sus decisiones de inversión desde el punto de vista de plantas de producción”, explicó Guajardo y pidió cuidado en analizarla “de manera integral”, con todos sus componentes y candados que le pusieron para determinar si afectará los flujos de inversión en México.

“Es bien importante tener una dimensión de lo que se votó en Washington… Hay que terminar de ver con gradualidad el impacto final de este cambio. Sin duda, frente al mundo, aparentemente Estados Unidos será más atractivo para la inversión, pero esto también tiene un efecto en los mercados cambiarios y en los flujos de inversión…”, indicó. (Susana González para La Jornada)

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