viernes, 17 de noviembre de 2017

17:57:00
Pedro Echeverría V.

1. Me gusta mucho el diario La Jornada porque desde que nació en 1984 me ha informado y me ha ayudado a comprender la marcha –por lo menos política y económica- del mundo. Hoy, por medio de La Jornada Maya, he leído una magnífica nota acerca de la brutal represión de mayo de 2006 contra miles de campesinos de Atenco, Estado de México, cuando gobernaba Enrique  Peña Nieto ese estado y Vicente Fox era el presidente de la República.  Además, el trabajo de Evodio Escalante acerca de Nietzsche y Revueltas, el texto sobre Rilke y la información del Foro sobre el cambio climático con la participación de Chomsky y otros. ¡Qué maravilla!

2. De la población de Atenco el milico Wilfrido Robledo justificó “el excesivo uso de la fuerza” represiva y asesina.  Recuerdo que el 3 de mayo asistí –junto con mi exalumno en la secundaria, luego en el CCH/UNAM, el cartonista de Universal  Arturo Kempch- a un mitin del dirigente del  EZLN Marcos, en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. Al final se dijo que unos viajarían a Atenco y otros a un mitin frente a Gobernación. Recuerdo que me  dirigí a este último lugar en el viejo Vocho de Arturo Kempch. Al otro día me enteré de la brutal represión en la que estaba la destacada  periodista chilena Valentina, que conocí en las protestas de Cancún meses antes.

3. Recuerdo que esos días no hice más que publicar uno de mis artículos; pero pude ver en TV la cara bárbaramente ensangrentada  de un amigo  del sindicato telefonista, así como los brutales golpes y patadas que recibía de los militares armados. ¿Qué quienes ordenaron esa salvaje y brutal represión contra los campesinos del pueblo de Atenco? Obviamente el salvaje y ladrón presidente panista Fox con el apoyo absoluto del gobernador del PRI del Estado, Peña Nieto. Estaban profundamente enojados porque los atenquenses se opusieron a la construcción del Aeropuerto Internacional y se negaron a vender sus tierras por ser un patrimonio y porque les pagaban un uno por ciento de su valor real.

4. El salvaje Robledo declaró como toda autoridad asesina: “que la estrategia planeada entre las autoridades estatales y federales permitió desarticular a uno de los grupos de mayor radicalidad… (Se les invitó) a entregarse pacíficamente y, por el contrario, ofrecieron amplia resistencia recurriendo a métodos violentos, lo que explica nuestros niveles de rudeza adoptados para reducirlos y asegurarlos”; además de asesinos, cínicos. ¿Acaso no todos ellos han asistido a las escuelas del crimen, o escuelas de las Américas –que llaman de seguridad- que los EEUU atendían en Panamá y otros países? Que actuaron las fuerzas armadas como auténticos asesinos a nadie le cabe alguna duda y los que ordenaron son ampliamente conocidos.

5. Decenas de luchadores sociales fueron llevados a la cárcel por mandato de Fox y Peña; permanecieron mucho tiempo en ellas, hasta que se determinó liberar a muchos dejando tras las rejas a la mayoría de los dirigentes. Hoy, ese mismo represor y asesino de Atenco es presidente de la República y, a pesar de su pésimo gobierno y la profunda crisis económica, se ha entercado a construir el aeropuerto. López Obrador ha declarado que en caso de ganar se haría una revisión que llevaría seguramente a no construirse, por lo menos hasta que finalice la crisis económica. Veamos lo que sucederá; sin embargo las declaraciones del milico Robledo deben ser tomadas en cuenta para que no olvidemos los otros asesinatos que hemos vivido en México.

6. Ese magnífico periódico La Jornada, que a diario nos trae información, no ha podido salir bien como empresa en conflicto con sus trabajadores. Sería importante –ahora sí- un diálogo abierto y sincero que no trascienda o que frene cualquier intervención del Estado. En diálogo entre camaradas, hermanos, colegas de verdad, no debe haber fin; siempre se encontrarán las salidas más adecuadas para seguir marchando juntos. Ese diálogo puede ser un ejemplo o un modelo que enseñe a México que los que realiza la burguesía en Gobernación, en la SEP, en la secretaría del Trabajo, son monólogos e imposiciones del poder: son nefastos, amenazantes engañosos, cínicos y todo lo negativo que pudiera agregarse. (17/XI/17)

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