miércoles, 1 de noviembre de 2017

17:28:00
Pedro Echeverría V.

1. Miles, ante nuestra incapacidad política para confrontar a la clase dominante hasta derrocarla, tomamos el camino de la investigación política y del periodismo escrito. Después de varias décadas hemos descubierto que ni en las luchas en las calles ni con miles de artículos hemos podido hacer nada importante. Nos tocó luchar contra una burguesía muy poderosa apoyada por el imperio de los EEUU. Ya muchos de mi generación han comenzado a desaparecer mientras la gran burguesía y sus gobiernos, así como sus partidos, siguen vivitos y coleando. Es duro o fuerte reconocerlo, pero es una realidad innegable.

2. Ya un buen amigo historiador y novelista me decía: “no escribas ni pienses en el inmediatismos político porque se sufre mucho; piensa a mediano o largo plazo. Podría escribir sobre crítica histórica, condenar a políticos del pasado, pero pienso que mis lectores serán menos que los pocos que se atreven a leerme. Otro amigo me ha dicho que hoy sólo se ve televisión, se leen artículos cortos, se ven ilustraciones, se ve Internet, más bien no se lee. Por eso otro amigo me aconsejaba que si quiero escribir lo haga, que corrija el artículo y después lo borre.

3. Al investigar acerca de los medios de información me he encontrado que los que ven televisión son más del 90 por ciento, los que escuchan la radio son el 50 por ciento y los que leen los periódicos son el tres por ciento. Aunque el 80 por ciento de la población esté alfabetizada, la lectura es de élite, es para los pocos que tienen profesión, para los políticos e investigadores. Por el contrario la radio y TV es para las masas. Incluso la mayoría de los estudiantes lee por obligación, por un trabajo o un título, no por gusto.

4. Los escritores –con raras excepciones de los que han alcanzado el estrellato- son profundamente desconocidos y sus obras mucho más. Son muy, pero muy pocos, los que han influido con sus ideas en la transformación del mundo. Pienso en Marx, Bakunin, Lenin, Mao, preguntándome cómo influyeron en mí, así como en otros los Rockefeller, Nixon, Juan Pablo II o Putin o el chino Xi. La TV y la radio sí que han influido en el pensamiento de las masas manipulándolo y poniéndolo al servicio del sistema.

5. La realidad es que los políticos –que en general leen extremadamente poco- son muy prácticos al seguir a la gente siguiéndola donde se muevan. A casi ninguno le interesa lo que escriben los pensadores y los analistas por siguen las noticias televisivas. ¿Para qué leer un cuento, una novela, un ensayo, un libro, si lo importante para ellos es caminar al ritmo de sus electores y bajo los dictados pragmáticos de sus partidos? He escrito muchos miles de artículos desde principios de los setenta y un decena de libros que casi nadie ha leído, pero ninguno más.

6. La lectura es 100 veces más importante para comprender el mundo y los seres humanos que la radio y la televisión que no dan tiempo para meditar, repensar, reflexionar detenidamente y construir una idea; pero precisamente por ello a la mayoría de la gente le gusta más, sobre todo si se es un trabajadores explotado y oprimido que llega a su hogar para descansar unas horas. Por ello he dicho que la lectura es para las élites, para los privilegiados y, por el contrario las masas tienen otras necesidades que se encuentran satisfechas en las ideas que se meten en el cerebro, en la mente, de manera fácil. (1/XI/17)

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