viernes, 10 de noviembre de 2017

19:42:00
Pedro Echeverría V.

1. Nunca he escuchado en México a un político electorero que ante las acusaciones de ser socialista, de admirar a Hugo Chávez, a Fidel Castro y Carlos Marx, diga: “con mucha honra, porque lucharon por la socialización de la riqueza, contra la desigualdad política, económica y social, así como contra la explotación y la opresión”. Todos niegan ser partidarios de esas ideas como si fueran malas y exageran al recalcar que defenderán la propiedad privada, a los empresarios “creadores de empleos” y todas las leyes constitucionales. Hoy hasta los zapatistas, que se supone los más radicales, piden registro electoral, recogen firmas como mendigos y hasta piden votos. Me imagino que nada perderían si van arrodillados hasta la Villa de Guadalupe a pedir milagros.

2. ¿Cuándo aprenderá el pueblo mexicano o del mundo, que es víctima de toda una campaña anticomunista, por lo menos desde que triunfó en Rusia la revolución bolchevique en 1917? ¿Cuándo entenderán los pueblos que les han llenado desde siempre la cabeza, la mente, con pura basura que sale de los medios de información, incluso por toda la educación burguesa, de la familia y la Iglesia?  En México jamás, nunca, he escuchado de los políticos –que se supone deberían estar haciendo una gran labor social entre el pueblo- un discurso que ayude a los trabajadores a entender su realidad social. No he escuchado alguna vez que se le explique a la población la diferencia  entre la socialización de la riqueza y la acumulación capitalista.

3. ¿Cuándo entenderá la población que el socialismo busca la mayor igualdad o equidad posible en el trabajo, los salarios, los derechos y que el capitalismo llega a la más grande desigualdad posible? Mientras los mexicanos Slim, Bailleres, Larrea, son de los tres hombres más ricos del mundo, más de 90 millones de mexicanos viven a la pobreza y la miseria; mientras el presidente de la República y el gobernador del Banco de México cobran 600,000 mil pesos mensuales, el salario mínimo de los trabajadores es de 2,500 pesos al mes. Mientras los trabajadores no pueden ahorrar ni un peso, los grandes empresarios son los dueños de las grandes empresas, bancos y gran comercio. Esto debe ser explicado al pueblo para obtener conciencia real.

4. ¿Por qué no explicar en los mítines y conferencias políticas que aunque en ningún país en la tierra existe el socialismo y la igualdad, porque el poder de los imperialistas lo ha impedido, no puede negarse que esos principios son muy superiores a los del capitalismo? Pero lo más cómodo para los políticos sinvergüenzas, oportunistas y tontos, es negar que el colectivismo, la igualdad, la participación igualitaria de los trabajadores en los procesos en mil veces superior, que es la oposición a cualquier dictadura monárquica u oligárquica. Si Morena y los zapatistas –como partidos políticos- han escogido el camino electoral, por lo menos deberían presentarse como socialistas, izquierdistas con principios políticos y que sepan defenderlos.

5. Si los partidos Morena y zapatistas no son socialistas o de izquierda, pues deben definirse bien para no seguir manteniendo a los electores en la peor confusión y en el simple engaño. Podrían decir: “no somos socialistas ni admiradores  de Venezuela o Cuba; somos como el PRI, el PAN, el PRD, admiradores del capitalismo, la propiedad privada y respetuosos de la desigualdad social; no luchamos por transformar México sino sólo hacerle unas cuantas reformas para que no esté tan mal o siga igual. Pero si son de izquierda tienen la obligación moral de difundir los principios de igualdad, de justicia y contra la explotación. ¿Cuándo y cómo entendería el pueblo que hay clases sociales y que luchar contra el capitalismo es luchar contra la desigualdad?

6. Los partidos electoreros han tenido terror a hablar y serán igual si llegaran a gobernar. Chávez y Castro –que en sus tiempos fueron 10 veces superiores a cualquier gobernante- jamás negaron en Venezuela y en Cuba, que eran socialistas y que buscaban construir sistemas sin explotación y opresión. Los dos fueron distintos por que Chávez llegó por un proceso electoral y Castro por una revolución armada, pero jamás negaron su ideología y sus objetivos. La bronca fue que el imperio yanqui cayó sobre ellos con todas sus fuerzas y los sometió contando con el apoyo de los magnates internacionales. Maduro ha querido continuar con el chavismo y el imperio y la contra lo han impedido;  Fidel que absolutamente bloqueado en Cuba.

7. Espero que la candidata del zapatismo explique en su campaña las diferencias del capitalismo y el socialismo para desbloquear la mente de los indígenas y campesinos, para que no sigan tan aturdidos como los demás. En Morena me parece más difícil de comprender entre los sectores medios, pero es igualmente necesario. Si puta, en ningún partido se educa a la población, entonces en la verdadera izquierda –sobre todos los que tuvieran aún algunas esperanzas de cambio-deberíamos combatir con todas nuestras fuerzas todos los procesos electorales, a los partidos y a los llamados independientes por tramposos y oportunistas en toda la línea. Los discursos y declaraciones tradicionales me dan ganas de volver el estómago. (19/XI/17)

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