viernes, 27 de octubre de 2017

17:54:00
Pedro Echeverría V.

1. De entrada pido a China, Rusia, Norcorea, India, Cuba, Venezuela, Bolivia, Uruguay y otros países, que hagan patente su apoyo al pueblo catalán. Si estamos por la liberación de los pueblos que desde hace muchas décadas luchan por tener gobiernos, economías, culturas, con autonomía e independencia más integrados a sus pueblos, nuestro apoyo a los referéndum y a esas gigantescas manifestaciones de repudio al gobierno monárquico español, es una cuestión elemental. Nos basta con saber que los guerreristas yanquis, que los gobiernos  capitalistas y sus corifeos, apoyan al gobierno fascista del PP español, para entender que como en la historia, los imperios quieren seguir imponiendo su poder.

2. La derecha y la ultraderecha se fortalece en el mundo y en México. El ascenso de Trump en EEUU, de Macri en Argentina y de Temer en Brasil, aunado al debilitamiento de Venezuela, Ecuador, Uruguay, Cuba y Nicaragua, ha permitido que el imperio de Trump tenga las manos más libres para amenazar y hasta intervenir. En México se llega al absurdo de que quien denuncia y acusa al gobierno –como es el caso del abogado director de la FEPADE- de recibir millones de dólares ilícitos de la empresa Odebrechet- está a un paso de ir a la cárcel. Se amenaza con cárcel a la esposa del líder del PT por aliarse con Morena, partido de López Obrador. Los compañeros padres de los 43 estudiantes desaparecidos por el gobierno, no les hacen caso después de tres años de estar protestando en las calles.

3. En España franquista se ha promovido que decenas de empresas amenacen con salirse de Catalunya inventando motivos de inseguridad; la realidad es que es una muy vieja táctica del capitalismo y el imperialismo para que nada cambie y todo siga igual. Yo diría: “Váyanse pinches empresas capitalistas y no regresen más, no las necesitamos porque a partir de ahora –al defender dignamente nuestra autonomía- aprenderemos a rascarnos con nuestras propias manos”. Añadirían:  Los catalanes podríamos convertirnos en ejemplo mundial de las luchas por la liberación; quizá no de otras independencias, pero sí de un ejemplo de un pueblo que batalla contra un imperio. Aún más para demostrar que cuando el pueblo se une, los opresores retroceden.

4. Se ha informado hoy que Podemos, el partido de izquierda moderada recién creado, dirigido por Pablo Iglesias, también se ha sumado a los otros partidos derechistas PP, PSOE y Ciudadanos que han firmado contra Catalunya. Sin embargo no es importante porque todos los partidos electoralistas, así como los intelectuales absorbidos del mundo, forman parte del Estado y es muy raro que alguno se salga de ese dominio. Los catalanes no pueden esperanzarse de que algo bueno surja de esa España jamás liberada de Franco y su monarquía. Parece que aunque haya muerto ese personaje su herencia fue muy poderosa en todos los campos. La realidad es que me hice ilusiones de que en España se destaparía la olla liberadora a partir del entierro del general fascista.

5. Quizá las batallas de Catalunya sean los prolegómenos de una Tercera República en pleno siglo XXI. Me imagino extendiéndose entre los vascos y los gallegos, así como en regiones valencianas y entre los andaluces. Quizá se deje pensar en independencias para construir una nación poderosa pero sólo coordinada y muy libre. ¿Qué esperarán los madrileños para levantarse contra esa aplanadora derechista y reaccionaria encabezada por la monarquía y los partidos a su servicio? Sería un terrible error de Podemos si se igualas a los demás partidos que han demostrado sumisión al Estado español. Desde América vemos esperanzados que España sea libre y que aprenda a respetar las masivas exigencias de sus pueblos. (27/X/17)

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