domingo, 24 de septiembre de 2017

20:52:00
Pedro Echeverría V.

1. No sé si grandes damas de la alta política como la Merkel, la Thatcher, la Gandhi, la Marcos, por un lado, o las mexicanas Sahagún, Zavala, Robles, Gordillo o la Gaviota, sean mujeres o figuras políticas que actúan o gobiernan como los hombres. Lo que he observado en los últimos 40 años por lo menos, es que los diputados, senadores, presidentes, sean hombres o mujeres gobiernan igual, siguen los mismos modelos de hace 100 años y son tan ladrones, mentirosos y corruptos el hombre y la mujer. La realidad es que en política los veo iguales, aunque debo reconocer que como parte de los militares y policías las mujeres son menos hijas de puta que los hombres.

2. Ahora que leí que la Merkel busca su cuarto periodo de gobierno de cinco años en Alemania; que poseía un poder parecido al gobierno de la Thatcher del Reino Unido, nuevamente me puse a pensar si esas mujeres que gobiernan con “puño de hierro”, con despotismo y represión, son mujeres “muy machas” o son hombres; esto porque la mujer –según el modelo conocido- es amable, bondadosa, solidaria. Pero alguien me ha preguntado: ¿quién te enseñó que el modelo de los hombres es ser duro, salvaje, grosero e HP? La realidad es que no hay mujeres y hombres sino simples seres humanos que pertenecen a una clase social y una cultura.

3. De 1960 a 1965 me hicieron creer que había socialismo en la URSS, China y en una docena de países que así mismos se calificaban como países socialistas. El debate chino-soviético y las tesis trotskistas me demostraron que aquellos países “socialistas” no eran tales y que las mujeres eran tan explotadas y oprimidas como en el capitalismo clásico. Desde entonces dejé de separar las luchas de los hombres contra el capitalismo y las de las mujeres por su liberación; comprendí que mujeres y hombres, por sufrir la misma explotación y opresión, deberían luchar contra todas las formas de dominación capitalista; que la división beneficia al capitalismo.

4. En las luchas sociales contra el capitalismo no hay hombres y mujeres, solamente seres humanos que deben luchar por la igualdad económica, política, social. La clase dominante ha profundizado la división deformando el pensamiento, inquietudes y deseos de mujeres y hombres dividiéndolos más. Desde hace milenios se encargó a los hombres en la producción y a las mujeres en el hogar creándoles una serie de gustos y prejuicios que los dividen cada vez más. Mientras a los muy hombres los alcoholiza, los explota y los pone a pelear entre ellos, a las mujeres les crea un hogar donde las encierra para que se hagan cargo de los críos y el cultivo de su belleza.

5. Pero, ¿cuáles son los gustos distintivos o inclinaciones de la mujer y del hombre en la vida diaria? A la mujer en general le gusta casarse, vestido de novia, tener hijos, formar familia, tener casa, cuidar a sus críos, tener nietos, ir a la iglesia, mantener limpia la casa y ventanales, halagar a hijos y nietos, festejar cumpleaños, cuidarse de las enfermedades, amistad con las vecinas, ir a salón de belleza. Esa es la vida feudal-burguesa del hogar que las jóvenes mujeres que trabajan por un salario fuera del hogar han comenzado a superar indecisas. Obviamente en Alemania y el Reino Unido, nada tienen que ver la Merkel y la Thatcher como mujeres.

6. Por el contrario, los hombres aceptan los gustos de sus esposas, pero es muy secundario para ellos, así como los problemas del hogar porque están en la calle. La mayoría de los hombres cumplen con consejos y exigencias de la mujer por apoyo y solidaridad, pero la sociedad capitalista les ha impuesto a los hombres otros gustos e inclinaciones. Y la división e imposición sexual viene desde el nacimiento cuando los padres escogen los juegos y domestican el carácter de los niños. ¿Cuántas décadas tendrán que transcurrir para comenzar a combatir los valores que nos impone el capitalismo para poder alcanzar nuestra identidad de simples e iguales seres humanos? (24/IX/17)

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