viernes, 1 de septiembre de 2017

16:23:00
Pedro Echeverría V.

1. En el Estado de México, el más habitado, rico y poderoso de los 32 estados del país, hace un par de meses el Presidente Peña Nieto impuso como gobernador a su primo, el tal Mazo Masa. Se supo y se sabe en todo el país que este hijo de caciques políticos del grupo  Atlacomulco no ganó la elección, pero el presidente Peña impuso su voluntad. Lo más negativo es que López Obrador y su partido Morena –que realmente ganaron la contienda- no metieron ni las manos para defenderse, quizá para no perjudicar la determinante elección presidencial. Pero ello hace pensar que en la elección presidencial de 2018 podría suceder exactamente lo mismo: que AMLO ganara y Peña, con el apoyo empresarial y de los medios, dijeran que nada de nada.


2. ¿No renunciarán los consejeros del INE, todos ellos producto de cuotas de partido y dependientes de ellos, culpables de graves actuaciones en las elecciones del Estado de México y Coahuila? ¿No renunciarán a pesar de las protestas de estar exigiendo más de 25 mil millones de pesos para las elecciones del próximo año? Si los consejeros del IFE no renuncian y se nombran por sorteo otros, con algunos márgenes de independencia, pues no habrá ni la mínima garantía para las elecciones presidenciales del próximo año. Supongo que los partidos –para no variar- recibieron algunos millones de pesos para que no exijan esa renuncia. ¿Fue una más de las tantas batallas ganadas por el gobierno?

3. Sería una brutal traición al electorado si el partido Morena no está dispuesto a morir luchando por quienes lo siguieron, por quienes entregaron su confianza, su trabajo, su libertad y su vida a sus llamados. Más aún esa “traición” podría interpretarse como un acuerdo “tras bambalinas” con la clase dominante para engañar como idiotas durante 18 años a millones que creyeron. Entonces “izquierda, socialismo, comunismo, anarquismo”, se convertiría en sinónimo de traición, mentira, engaño. Por el contrario derecha, fascismo, desigualdad, opresión, orden, disciplina, obediencia, serían las sacrosantas palabras bendecidas por el poder. ¿O también Morena se dividiría entre falsos y verdaderos luchadores sociales?

4. Si los gobiernos del PAN de Fox y Calderón (2000 -2012) fueron calificados de bandas de asesinos y ladrones, el de Peña Nieto (2012-2018), que parece haber sido peor, no sé cómo se le calificará porque además de asesino y ladrón es extremadamente autoritario y terco. También el gobierno de Salinas de Gortari (1988-94) cubría en gran escala todos esos calificativos, pero él personalmente demostró que no era un analfabeto en política porque siempre contó con un plan astutamente elaborado. Estoy seguro que López Obrador y sus más íntimos amigos y compañeros no se van a dejar asustar o intimidar por la clase política y empresarial. Pienso que en lugar de enterrar a la izquierda van a colocar las bases para que ésta se haga poderosa.

5. Toda la gente del lópezobradorismo, más los que han estado llegando a hacerlo más fuerte, deben saber que el partido Morena tiene un “Plan B” para poner en práctica en caso de que no le quieran reconocer su triunfo y entregar la Presidencia. La protestas de 2006 en el zócalo, avenidas Madero, Juárez y Reforma, fueron buenas pero muy limitadas. Ahora  en lugar del zócalo deberán ser de aeropuertos, bancos, carreteras, los transportes y embajadas hasta paralizar la ciudad de México e impulsar que todo mundo salga a las calles. Pero ese Plan B tiene que planearse, organizarse para resistir ante la policía, el ejército y la marina. Si no se le explica a la gente no puede asegurarse una gran participación de masas. (1/IX/17)

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