martes, 5 de septiembre de 2017

15:35:00
Pedro Echeverría V.

1. De 1929 a 1988 el PRI no necesitó ninguna alianza porque jamás pensó que alguien le disputara la Presidencia; en las elecciones presidenciales, según datos oficiales, llegó a tener el 98 por ciento de los votos, en la siguientes décadas bajó a 80 y luego –compartiendo con otros partidos- bajo a 70. En la medida que perdía el prestigio comenzó a hacer reformas: a) el voto a la mujer en 1954;  b) los diputados de partido en 1964; c) el voto a los 18 años en los setenta en 1972; d) La llamada Reforma política de 1977.  Las tres primeras sólo acrecentaron los votos, pero la cuarta fue definitiva para que los partidos entraran al juego políticos por cargos y subsidios. Fue entonces cuando la derecha y la izquierda política entraron de lleno para nunca dejarlo.

2. En 1964 no se impulsaron a los partidos porque los subsidios económicos aún no eran abiertos y sólo se daban “bajo la mesa”, en “lo oscurito”, de acuerdo al comportamiento de los partidos. Recuerdo muy bien que mientras el PRI tenía el control del  90 por ciento del aparato político, repartía el 10 por ciento entre el PAN (20 diputados), PPS (10 diputados)  y PARM (5 diputados) Eran regalos del PRI porque según el número de sus votos no llegaban ni al 10 por ciento juntos. Al pueblo le valía un comino la política y los izquierdistas de entonces éramos en número  insignificantes, no votábamos porque pensábamos que sin revolución armada nada cambiaría; además en los hechos sólo existía el PRI monopolista y represivo. Pero hoy, el amasiato.

3. Parece que se están alineando los movimientos políticos para que se cumpla el pacto firmado por el hoy presidente Peña Nieto y el expresidente Calderón. Me refiero al pacto secreto conocido en el libro-Investigación del periodista Álvaro Delgado  “El Amasiato”. El libro- denuncia que:  a) Para que llegara en 2006 Calderón a la presidencia  “derrotando” a López Obrador, el entonces gobernador del Estado de México (Peña Nieto) desvió decenas de miles de votos a favor de Calderón; b) Para que llegara en 2012 Peña Nieto a la Presidencia, derrotando a López Obrador, el presidente Calderón no apoyó a su candidata del PAN (Josefina) y pasó esos votos a Peña del PRI. ¿Tendrá compromiso el presidente Peña de apoyar a la Calderona (Margarita Zavala) para ser presidenta?

4. ¿Qué pasa hoy? a) Hace dos semanas el máximo dirigente del PRI denunció que el líder del PAN (Ricardo Anaya) era un multimillonario con muchas propiedades y negocios no declarados;  b) Al siguiente día -entre titubeos- Anaya lo negó y reviró diciendo que los legisladores del PAN no votarían por el “fiscal carnal” que Peña Nieto quiere imponer para que al salir, le cuiden las espaldas por nueve años; c) El PRI respondió dividiendo al PAN al nombrar a un senador del PAN (incondicional de Calderón) presidente de la mesa de los senadores quien junto a la Calderona exigen la renuncia de Anaya a la Presidencia del PAN. Así Margarita la Calderona se fortalece, sobre todo porque el otro presidenciable, el exgobernador de Puebla, está siendo denunciado.

5.  Parece que Margarita Zavala,  la precandidata del PAN y esposa del expresidente Calderón, es la más sólida para ser candidata de la coalición PAN-PRD-MC.  Si el PRI elige un candidato débil, es probable que los votos  del PRI terminen alineándose con el PAN. Sin embargo, parece esconderse, que el PRD tendría a Miguel Mancera como un “Haz en la manga” candidato fuerte para la Presidencia que “es independiente, no pertenece a partido”  y está dispuesto a subordinarse a cualquier institución. Pero  allí arreciarían las confrontaciones entre PAN y PRD obligando a la intervención del PRI. Mientras esos arreglos se dan en las cúpulas o aparatos políticos la población y los llamados electores ignoran todo. ¿Para qué consultar si la gente vota sin averiguar? (5/IX/17)

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