lunes, 4 de septiembre de 2017

11:27:00
BUENOS AIRES, 4 de septiembre de 2017.- “-¡Al fin una buenísima noticia. ¡Era hora de que se hagan valer los derechos del niño para 35 y no para uno solo!” “-Qué bueno para los chicos! Que puedan trabajar y estar tranquilos” “-Un alivio para los nuestros. Ahora esperemos se haga oficial”.

Con estas expresiones de alegría celebraban recientemente las madres del colegio religioso San Antonio de Padua de Argentina la expulsión de un menor con síndrome de Asperger de la clase donde estudian sus hijos. Llevaban meses presionando al centro para que le expulsaran, con la amenaza de no llevar “a los suyos” a clase. Y el colegio aceptó, cambiando de clase al niño.

Los iconos de felicidad, fiesta y alharacas no se hicieron esperar en el grupo de WhatsApp de las madres de los otros niños, ante el asombro y la indignación de la familia del menor expulsado. En cuestión de horas, la celebración discriminatoria se ha convertido en viral gracias al pantallazo de la conversación y su denuncia pública en las redes sociales por parte de la tía del menor, Rosaura Gómez.

Sobre el AS, explorar la página del NINDS https://www.ninds.nih.gov/Disorders/All-Disorders/Asperger-Syndrome-Information-Page.

“Él tiene síndrome de Asperger, es un dulce. Está en cuarto grado en esta escuela. Les cuento que las mamás de los compañeritos hacían paro (no llevaban a sus hijos supuestamente hasta que no saquen a mi sobrino de esa escuela). Eso no pasó, pero lo cambiaron al otro cuarto. Se supone que es un colegio religioso y esta fue la reacción de las mamás al enterarse… muy triste que hablen así de una criatura y la escuela, la verdad que deja mucho que desear”, escribía Rosaura en Facebook.

Por su parte el representante legal del colegio, Gustavo González, ha declarado en la televisión argentina C5N que "llevan trabajando con el niño unos cuatro años": "Se han probado distintas estrategias pedagógicas con el pequeño y hace poco se decidió cambiar al alumno de curso para que estuviera en un nuevo entorno". Según ha explicado, la decisión fue firmada por todos los padres. "Lo que no esperábamos era esta celebración y esta alegría por la decisión y esta mal, es necesario que hablemos con los padres. Esto no es normal", ha añadido González.

Discriminación por discapacidad

El Síndrome de Asperger es uno de los Trastornos del Espectro Autista (TEA) más comunes y menos conocido, que genera prejuicios y discriminación como este caso en Argentina. “Afecta la interacción social reciproca, la comunicación verbal y no verbal, con resistencia para aceptar el cambio, inflexibilidad del pensamiento así como poseer campos de interés estrechos y absorbentes”, explica la Confederación Asperger España, que trabaja para mejorar la inclusión social de este colectivo.

Respecto al caso de discriminación entre las madres del colegio argentino, la Confederación hace referencia al artículo 24.1 de la Declaración sobre los derechos de las personas con discapacidad de las Naciones Unidas, que habría ignorado este centro escolar:

“1. Los Estados Partes reconocen el derecho de las personas con discapacidad a la educación. Con miras a hacer efectivo este derecho sin discriminación y sobre la base de la igualdad de oportunidades, los Estados Partes asegurarán un sistema de educación inclusivo a todos los niveles así como la enseñanza a lo largo de la vida, con miras a:

a) Desarrollar plenamente el potencial humano y el sentido de la dignidad y la autoestima y reforzar el respeto por los derechos humanos, las libertades fundamentales y la diversidad humana;

b) Desarrollar al máximo la personalidad, los talentos y la creatividad de las personas con discapacidad, así como sus aptitudes mentales y físicas;

c) Hacer posible que las personas con discapacidad participen de manera efectiva en una sociedad libre”.

¿En qué ha fallado la sociedad para que un niño tenga que ser expulsado de una clase por tener capacidades diferentes? Las personas con este síndrome destacan por sus habilidades matemáticas y su extraordinaria memoria, pero ven afectada su interacción social recíproca, la comunicación verbal y no verbal. Son reacios a los cambios y sufren con el aislamiento, las críticas o el fracaso.

Durante la etapa escolar, estos niños encuentran más dificultades para hacer amigos o comunicarse con ellos, algo que se ve agravado en un contexto de discriminación social como en este colegio argentino.

“Los niños con síndrome de Asperger buscan el cariño y la cercanía porque notan el rechazo. Es verdad que pueden presentar dificultades porque intentan comunicarse y relacionarse de una forma diferente, pero un trabajo previo con sus compañeros habría facilitado su integración. Siempre se debe dar información a los menores adaptada a su edad y lenguaje, con ejemplos que les pongan en los zapatos de ese niño. Aquí ha fallado la empatía, la información y el trabajo previo de inclusión para que las familias entiendan este trastorno y sepan interpretarlo. Y eso debería hacerse -aunque le hayan cambiado de clase- porque los hijos de las familias que pedían su expulsión todavía están expuestos a la discriminación que transmiten sus padres”, explica el psicólogo Guillermo Fouce, vocal de Intervención Social del Colegio de Psicólogos de Madrid y presidente de Psicología Sin Fronteras.

Según este experto, en España se ha observado en los últimos tiempos un aumento de la discriminación en las aulas por motivos étnicos o religiosos, pero todavía se mantiene cierto respeto a las capacidades diferentes, con recursos -mermados tras la crisis- para integrar a estos menores. “No se puede dejar esta tarea solo a los colegios o los profesores. La educación inclusiva tiene tres patas: la escuela, los padres, madres, abuelos o tutores y el entorno, el barrio, precisamente donde se extienden los rumores, los mensajes de WhatsApp y la discriminación”, concluye Fouce. (Beatriz Portinari / El País)

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