miércoles, 9 de agosto de 2017

12:48:00
Pedro Echeverría V.

1. Preocupados por la pobreza, la miseria y el hambre de por lo menos el 70 por ciento de los trabajadores yucatecos, un grupo de dirigentes se han unido para luchar. Ven las posibilidades de construir una amplia organización –no propiamente electoral- sino para impulsar en diferentes sectores la conciencia de lucha social. Piensan que Yucatán –comparado con Oaxaca, Chiapas, Michoacán, Guerrero, Morelos, Veracruz, la ciudad de México- ha estado muy retrasado en cuanto a participación social, pero puede despertar. Parece que se entrevistarán con las bases de organizaciones sociales y de los partidos políticos con el fin de levantar un movimiento que agrupe todo el descontento social.


2. Han expresado que existe una coyuntura de descontento entre la población porque ya no parece estar dispuesta a soportar más su miseria, provocada por malos gobiernos y empresarios; por ello piensan que los luchadores sociales deben aprovechar ese descontento para que el pueblo se movilice. Señalan por experiencia que si no hay movilizaciones no se avanza porque todos los gobiernos prefieren estar al servicio de los empresarios. Nosotros no nos desanimamos ni nos vamos a estar peleando por los llamados “huesos políticos”, por las diputaciones o demás cargos que son los que dividen. Tenemos las puertas abiertas para que todos los yucatecos que quieran luchar se coordinen.

3. Ellos saben y declaran que se debe navegar o caminar entre el sectarismo y el oportunismo que los acecha de un lado y otro. El sectarismo que lleva a creer que sólo uno tiene la razón, la verdad, y que los demás no; y el oportunismo –que es más negativo- que se ve cuando se vende uno al gobierno. El sectarismo aísla de las masas a los luchadores sociales, pero el oportunismo cubre de lodo y avergonzará a toda la familia. Ellos piensan que si cumplen con el trabajo que se han propuesto, pronto tendremos en Yucatán una organización de masas que siempre esté luchando en las calles exigiéndoles a los gobiernos que cumplan.

4. Explicaron los dirigentes que la producción en Yucatán ha caído drásticamente en los cuatro años que lleva la administración del gobernador Rolando Zapata Bello y proporcionaron algunos datos; indicaron que el caso del chile habanero, ícono de Yucatán, que hasta el 2011 alcanzaba niveles de producción récord de 3 mil toneladas, actualmente registra menos de 2 mil toneladas, que de acuerdo a la Sagarpa es la producción más baja registrada en la historia del estado. Lo mismo sucede con la papaya maradol, que en 2004 alcanzó una producción de más de 70 mil toneladas y en 2016 apenas y pudo llegar a las 17 mil toneladas. ¿Qué pasó con las inversiones y la organización productiva?

5. Se denunció también que las autoridades carecen de una visión o un conocimiento del presente y el futuro productivo; o quizá de un verdadero Plan de Desarrollo Rural o Social del Campo que plantee con mucha claridad sus objetivos que deberían ser lograr la autosuficiencia en la producción de alimentos de las comunidades, generar fuentes de empleos y, desde luego, mejorar las condiciones de vida de los campesinos que les permita arraigarse en sus comunidades para que no estén migrando a los EEUU y a otras ciudades en busca de ingresos; ¿O es que acaso la corrupción se ha extendida en todo el aparato gubernamental?

6. "Muchos dirigentes –señaló el ingeniero Alvarado-  tenemos un compromiso muy claro con el agro, los productores y la clase campesina en particular", señaló, a la vez destacó que la orientación hacia el servicio y la solución de los grandes problemas en este rubro son parte de su formación. Indicó que están sumamente preocupados por el rumbo que ha tomado la producción agropecuaria en la entidad, afirmando que es hoy la más baja en toda la historia, situación que se puede atribuir a las gobiernos al gobierno estatal y federal. "La información que el gobierno del estado está proporcionando en cuanto a la producción no es la real, no corresponde a la que se tiene". (9/VIII/17)

0 comentarios: