domingo, 20 de agosto de 2017

07:37:00
CIUDAD DE MÉXICO, 20 de agosto de 2017.- En los pasados 12 meses 24 mil 333 mujeres han sido violadas en México mientras se encontraban en su centro de trabajo, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016.

Alicia fue una de ellas. La violaron el 23 de abril de 2016 mientras trabajaba en el complejo petroquímico La Cangrejera, de Petróleos Mexicanos (Pemex), en Coatzacoalcos, Veracruz.

Estuvo un mes de incapacidad y solicitó reiteradamente a la empresa, incluido al director general, que se le cambiara de área, pero sólo le ofrecieron un puesto de operaria mecánica en el mismo complejo con una categoría y un sueldo menores o que tomara una licencia sin goce de sueldo.

Permaneció varios meses sin trabajo y tuvo que vender su auto para pagar la atención médica y sicológica que requería. La necesidad la obligó a regresar en enero a laborar, al mismo lugar, bajo las mismas condiciones.


El 4 de agosto la volvieron a violar en su área y turno de trabajo.

Narra que el primer ataque ocurrió en un área ruidosa, mal iluminada y alejada. Estaba haciendo un reporte frente al escritorio cuando un hombre con uniforme de Pemex, gorra de beisbolista y un paliacate que le cubría el rostro la tiró al suelo, la levantó del cabello y la llevó a la parte de atrás donde la golpeó y violó; le colocó un pañuelo en el rostro con olor raro y ella perdió el conocimiento.

Tuve que hacer una ampliación de mi denuncia porque yo había dicho que cuando desperté tenía ropa, pero no, estaba desnuda. Me dio mucha pena admitirlo.

La llevaron al Hospital Regional de Minatitlán. Tres días antes, una explosión en la planta de Pajaritos, a pocos minutos de distancia, mató a 32 trabajadores e hirió a 130 y el director general de Pemex, José Antonio González Anaya, se encontraba visitando a los heridos.

Los doctores pensaron que visitaría a Alicia pero él nunca llegó.

Envió repetidas cartas al directivo (de las cuales compartió acuses de recibo) solicitando que se le reubicara dignamente.

El caso se canalizó a la Gerencia de Inclusión y ella se entrevistó con el subdirector de recursos humanos y relaciones laborales, quien le dio un trato que ella consideró misógino.

“Me decía: ‘es lo que tú dices, yo lo tengo que tratar con el sindicato’, pero tenía una actitud hostil”.

Pidió un permiso sin sueldo y en enero regresó a laborar.

El primer día fue difícil, me sentí mal, en mi área estaba sola y le pedí por favor al ingeniero de turno que me tuviera consideración. Sin embargo, el teléfono del área donde estaba no servía y prevalecían las deficiencias para el control de accesos y la iluminación.

Alicia comenzó a sentir el hostigamiento y rechazo de sus compañeros por sus constantes peticiones de que mejoraran las condiciones de seguridad.

En su área de trabajo hay 102 personas, de las cuales sólo 6 son mujeres y no tienen baño para ellas.

Empezaron a aparecer letreros que decían ´Ya te estábamos esperando con ansias. Atentamente, tu violador´ y otros más soeces. Mis compañeros se burlaban diciendo que iban a hacer que los violaran para subir de puesto.

Días antes del segundo ataque, ella envió una carta a la Secretaría de la Función Pública denunciando incidentes de personas merodeando por su área de trabajo, corroborado por terceros.

El 4 de agosto verificaba los niveles de los tanques de catalizador cuando un hombre con un pasamontañas la sometió por la espalda apretándole el cuello y amenazándola con una pistola.

El agresor, que actuó con un cómplice, le obligó a beber algo que le hizo perder el conocimiento y cuando lo recobró ya estaba en el hospital de Pemex.

Consultada sobre las medidas de seguridad en sus instalaciones, el área de Comunicación de Pemex dijo que para el ingreso se solicita identificación oficial, se revisan bolsas y mochilas y que la entrada del personal es supervisada por la partida militar y elementos de vigilancia interna.

La empresa aseguró que los casos de Alicia son los únicos de abuso sexual que se han reportado en el complejo y que la sanción para los posibles responsables era la rescisión del trabajo.

Actualmente Alicia permanece de permiso pero pronto debe volver a trabajar. Dice que lo único que pide es una reparación integral del daño, que incluya atención médica y psicológica, se le cambie de área y le concedan entrevistas con el director de Pemex y con el presidente del sindicato, Carlos Romero Deschamps.

Solo pido la oportunidad de reintegrarme de manera digna en un lugar donde pueda volver a empezar, señaló. (Juan Carlos Miranda / La Jornada)

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