viernes, 14 de julio de 2017

21:40:00
BARCELONA, 14 de julio de 2017.- El Departamento de Defensa de EE.UU. asegura haber matado al líder del Estado Islámico en Afganistán, Abu Sayed, en un ataque aéreo en la provincia de Kunar (Afganistán) el 11 de julio. En un comunicado la portavoz del Pentágono, Dan White, aseguró que más miembros del Estado Islámico habían sido asesinados y que este hecho “perturbaría significativamente los planes del grupo terrorista de expandir su presencia en Afganistán”. “Las fuerzas militares afganas y estadounidenses lanzaron una ofensiva contra el EI-K a principios de marzo para expulsar a los combatientes yihadistas de Nangarhar y enviar un mensaje claro al EI de que no hay ningún refugio para sus combatientes en Afganistán”, afirmó el portavoz del Departamento de Defensa.

Las fuerzas armadas estadounidenses en Afganistan han comunicado Abu Sayed es el tercer líder del grupo terrorista caído en el último año. Sayed llevaba tres meses al cargo de la organización terrorista. Sus antecesores, Abdul Hasib y Hafiz Sayed también fueron abatidos por las fuerzas estadounidenses con anterioridad.

Soldados estadounidenses en Kandahar Afganistán. (AP / U.S. Army, Sgt. Michael Behlin)

El anuncio se produce en un momento en el que la lucha contra el EI y otros grupos terroristas continua aumentando en Afganistán. El Departamento de Defensa de EE.UU. se prepara para enviar hasta 4.000 soldados a la región en caso de ser necesario para ayudar al presidente afgano, Ashraf Ghani. El problema terrorista en Afganistán es observado muy de cerca desde EE.UU. De palabras del comandante en jefe de las tropas de la OTAN y EE.UU., John Nicholson, el país afgano “es la mayor concentración de grupos terroristas en todo el mundo”.

El Gobierno de Kabul había dado por derrotado hace poco más de un año al EI en gran parte de las áreas en las que permanecía activo en Afganistán, pese a lo cual el EI-K ha seguido operando y atribuyéndose atentados terroristas. En abril pasado, el Gobierno afgano cifró en cerca de 400 el número de miembros del EI en el país poco después de que la OTAN afirmase, sin dar cifras concretas, que los yihadistas habían quedado reducidos a la mitad en los dos últimos años. El Estado Islámico irrumpió en Afganistán en 2015 en diferentes puntos del país y creó su principal bastión en Nangarhar, fronteriza con Pakistán y clave en las comunicaciones entre los dos países.

Por su parte, el Pentágono sigue sin confirmar la muerte del líder del Estado Islámico, Abu Bakr al Bagdadi, de cuyo fallecimiento informó esta semana el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. El secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, insistió hoy en que su Gobierno no tiene pruebas de la muerte del líder del Estado Islámico. “Si lo supiéramos se lo diríamos. Ahora mismo, no puedo ni confirmarlo ni negarlo”, dijo Mattis en un encuentro con la prensa en el Pentágono, recogido por medios locales.

“Nuestro enfoque es suponer que está vivo hasta que se demuestre lo contrario, y ahora mismo no puedo demostrarlo”, añadió el titular de Defensa, quien apostilló: “Iremos tras él hasta que desaparezca”. (La Vanguardia)

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