domingo, 2 de julio de 2017

07:56:00
BRISBANE, Australia, 2 de julio de 2017.- El australiano Jeff Horn se impuso a los puntos este domingo a la estrella filipina Manny Pacquiao, tras un combate en 12 asaltos, arrebatándole contra todo pronóstico el título de peso welter de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) en el Suncorp Stadium de Brisbane.

La puntuación de los tres jueces (117-111 y 115-113 dos veces) fue favorable al relativamente poco experimentado Horn, un exprofesor de Educación Física de 29 años con un palmarés de 17 victorias y un nulo. Para Pacquiao, de 38 años, se trata de la séptima derrota en 67 peleas.

El australiano no se dejó impresionar ni por su prestigioso adversario, ni por el nivel de la competición (su primer título mundial) ni por los 50.000 espectadores que acudieron al estadio.

El australiano Jeff Horn se proclamó nuevo campeón del peso welter, versión Organización Mundial de Boxeo (OMB), al vencer hoy por decisión unánime al filipino Manny Pacquiao en un combate promocionado como la Batalla de Brisbane. (The Sun)

Claramente agresivo, se mostró ofensivo desde el primer asalto y no permitió que Pacquiao, el gran favorito, impusiera su boxeo.

¿Se esperaba Jeff "The Hornet" (el abejorro) esta victoria ante Pacquiao, el único boxeador en haber conseguido títulos mundiales en las ocho categorías?

"En cualquier caso, mi entorno sí que lo creía", respondió poco después de este triunfo que tendría que propulsarlo al panorama internacional. "Siempre he pensado desde joven que podía hacerlo y todo el mundo me ha apoyado".

"Conseguí marcar la diferencia. Estaba reñido", aseguró, añadiendo que los 9 cm de más respecto su rival tuvo su importancia.

'Muéstrame algo'

'Pac-man', la gran estrella nacional del deporte filipino, se limitó al principio a golpes en contraataque, antes de mostrarse un poco más atacante a partir del noveno 'round'.

Horn, con la cara marcada, aguantó los golpes, pero no cedió y logró dominar los dos últimos asaltos.

La pelea, disputada a 12 asaltos, en el Suncorp Stadium, ante más de 55.000 espectadores, dejó un resultado polémico después que los tres jueces dieron ganador al Horn, de 29 años, con puntuaciones de 117-111, 115-113 y 115-113, respectivamente.

Sin embargo, sólo los tres jueces que trabajaron en la pelea vieron ganador a Horn, el resto de los expertos y profesionales de la información que siguieron y cubrieron el combate, el ganador había sido por decisión unánime Pacquiao, con puntuaciones que oscilaron todas entre 117-111 y 116-112.

El veredicto final, que dejó feliz a Horn y a todos los seguidores australianos, fue la mancha negra de una gran pelea, en la que los dos púgiles se mostraron siempre dispuestos al intercambio de golpes, con ventaja para el excampeón filipino de 38 años, que castigó con dureza a su rival.

Pero el joven púgil australiano, que dejó su marca en 17-0-1, con 11 nocáuts, absorbió todo el castigo, especialmente en el noveno asalto, cuando el árbitro estuvo a punto de parar la pelea ante toda la sangre que cubría el rostro del nuevo campeón del mundo.

Las estadísticas de la pelea también no dejaron ninguna duda de la superioridad de Pacquiao que lanzó 574 golpes por 627 de Horn, pero el púgil filipino colocó 183 por sólo 93 del australiano, con porcentajes del 32 y 13, respectivamente.

Sin embargo, los jueces Waleska Roldán (117-111), Chris Flores y Ramón Cerdán, ambos con 115-113, de vieron ver otro combate, o golpes que no fueron registrados por el computo oficial.

La nueva derrota polémica de Pacquiao (59-7-2) ya no es novedad en su carrera ya que le tocó vivir la misma experiencia en el 2012 cuando perdió de la misma manera ante el estadounidense Timothy Bradley Jr. después que los jueces lo vieron al segundo como ganador por decisión dividida, una de las que generaron mayor controversia en la historia del boxeo.

Pero una vez más, también, como sucedió tras la derrota frente a Bradley Jr., al que luego ganó dos veces, Pacquiao se mostró resignado y deportista al decir que había sido una decisión de los jueces. "Es lo que vieron y es la decisión de los jueces, que respeto", declaró Pacquiao al concluir el combate y conocer el veredicto del mismo.

Tal vez como previniendo de lo que podía suceder en tierras australianas, Pacquiao en el contrato que firmó para la pelea con Horn estableció la cláusula de revancha obligatoria si perdía la pelea."Absolutamente que la ejercitaré", comentó Pacquiao, que aseguró que habrá pelea de revancha con Horn. "Tenemos ese derecho de volver a pelear y por lo tanto no hay ningún problema".

Por su parte, Horn admitió que había recibido un duro castigo por parte de Pacquiao, pero que siempre siguió los consejos que le dieron desde su esquina, además del apoyo, y ahí estuvo la clave de aguantar toda la pelea.

"Tal vez por lo escandaloso de la sangre pudo parecer que estuve en peligro, pero al final aguanté bien y creo que merecí el triunfo", comentó Horn.

En el round 8, Horn cayó a la lona pero no cuenta la caída, Pacquio busca cerrar fuerte los últimos asaltos.

En cuanto a la revancha con Pacquiao, "The Hornet" admitió que estaba incluida en el contrato y por lo tanto no tendría tampoco ningún inconveniente en volverse a enfrentar y de hecho lo harán cuando los representantes de ambos púgiles lo establezcan y consideren oportuno.

En un buen combate de principio a fin, Horn llevó a sus límites al filipino, quien intentó mantener su distancia con la mano derecha; sin embargo, el australiano respondía para romper con la defensa de su rival.

Debido a la dureza del combate, ambos pugilistas ya tenían las huellas de la pelea en su rostro, con cortes ligeros de donde emanaba sangre.

Sobre el final de la pelea, ambos peleadores bajaron las revoluciones y ya para el último, el Pac-Man salió a buscar el nocaut, mientras que Horn se cuidaba.

Aunque Manny fue superior, al final las tarjetas favorecieron al australiano, quien destronó a Pacquiao y llevarse el cinturón de la OMB a casa. El público no estuvo de acuerdo con la decisión y abucheó el resultado.

"El árbitro vino a verme (antes del décimo asalto) y me dijo: 'muéstrame algo o paro el combate'", recuerda. "Pensé: 'tranquilo, no va tan mal, puedo seguir sin problemas'. Es mi corazón el que me permitió continuar".

"No me esperaba esta decisión", reaccionó por su parte Pacquiao "Pero es parte del juego. Es la decisión de los jueces y la respeto".

Su contrato contra Horn, que participó en los JO-2012 en Londres, conlleva una cláusula de revancha y, justo después de haberse enfrentado, los dos parecían dispuestos a llevarla a cabo.

"Me enfrentaré a él de nuevo ante vosotros", clamó el australiano. "Por supuesto, sin ningún problema", respondió el filipino.

Horn, con su aspecto de yerno ideal, tenía hasta ahora una trayectoria más bien  discreta. Empezó el boxeo tarde, a los 17 años, para defenderse en la escuela, explica.

Pacquiao, que combina el combate con su actividad de senador, regresó a los rings en noviembre, después de siete meses fuera de ellos. Venció entonces al estadounidense Jessie Vargas por decisión unánime de los jueces, con lo que recuperó el título OMB de peso wélter.

Esta pelea en Brisbane tenía que ser solo una etapa antes de una esperadísima revancha ante el estadounidense Floyd Mayweather, que le ganó a los puntos en una decepcionante "pelea del siglo" en 2015. (AFP / EFE)

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