miércoles, 26 de julio de 2017

19:56:00
Pedro Echeverría V.

1. Mi amigo, ingeniero Manuel Rosado (Director, profesor, académico de ideas progresistas) me ha enviado con toda la bondad que lo caracteriza, en diferentes meses, cuatro invitaciones  para asistir a las Ceremonias Mayas que celebran cada determinado tiempo. ¿Cada año? Al parecer, según fotografías, esas ceremonias son muy concurridas. Destacan unas treinta personas –ataviadas con sus trajes y vistosos maquillajes, que actúan, danzando, bailando y recitando textos. Manuel es, al parecer, el personaje que da explicaciones detalladas sobre el significado de este acto, así como del pensamiento de los mayas antiguos. Se realiza en el campo a unos cinco kilómetros al poniente de Mérida y me adelantó algunas ideas:

2. “En el vasto patrimonio Cultural y Espiritual que tenemos los mexicanos, destaca la Ceremonia de Año Nuevo Maya que se celebra el día 26 de julio de cada año con un Fuego Sagrado. Son tres las fuentes documentales que nos indican la fecha de inicio del Año Solar Maya (Haab): (1) El Códice Pérez, recopilación de documentos calendáricos hecha por el ilustre investigador yucateco Juan Pío Pérez Bermon (Vivió del 11-7-1798 al 6-3-1859), (2) El Chilam Balam de Chumayel, capítulo III y (3) Relación de las cosas de Yucatán, escrito por Fray Diego de Landa; las tres fuentes mencionan la fecha 16 de julio, pero como es fecha del Calendario Juliano, al convertirla al Calendario Gregoriano, obtenemos el 26 de Julio”.

3. La realidad es que no aprendí nunca a pensar fuera de la política, la lucha de clases y la revolución. Durante los 42 años (desde 1960) que laboré como profesor en distintos niveles y diferentes entidades, sólo pensé en adquirir conciencia y repartirla entre los estudiantes, sus padres y mis compañeros maestros con el objetivo de que comprendan y ayuden a destruir el sistema capitalista. A partir de los 19 años no le di tiempo a alguna religión, a algún partido político electoral, o a alguna ceremonia halagando a un héroe nacional o a un “símbolo patrio”. Por ello -le escribí al ingeniero- no tengo la convicción, no me anima ningún homenaje; pero al mismo tiempo, como digo a todos, le tengo profundo respeto, a quienes creen.

4. En pasados días probé que ya no estoy dispuesto, no resisto escuchar ninguna charla, conferencia,  plática o lo que sea una simple repetición de lo que he escuchado por 50 años. Para mí la crítica tiene que ser, además de fundamentada, demoledora y total contra el estado de cosas actual. Aún más, para mis acciones permanentes, no puedo simplemente gritar en las protestas las mismas consignas que he escuchado siempre porque me parece un rezo, una petición, muy repetitiva. Más aún, lo mismo digo de los plantones de protesta tediosos, inactivos, que no bloquean el paso de vehículos o el tránsito de la gente en edificios.

5. Sabes qué, mi amigo Manuel, no puedo seguir un dogma –como dice la misma iglesia que es su doctrina- una creencia, porque me convence más el escepticismo, el dudar de todo, poner todo en cuestión. No sé si esta manera de pensar me lleve al  nadismo, a la concepción de que las cosas sólo existen en el pensamiento, que son sólo una idea. Las verdades oficiales tradicionales como: a) los gobiernos yanquis son buenos, b) los gobiernos mexicanos sirven al pueblo; c) la lucha de clases no existe; d) nunca se acabará la desigualdad porque dios así lo quiere, pienso que son “verdades” construidas por los poderosos para que el pueblo sea conformista y miedoso.

6. Pienso que los mayas fueron muy inteligentes porque observaron con profundidad el mundo que los rodeaba, pensaron en él y dieron una explicación. Pienso que también los egipcios, los chinos, los árabes, los griegos fueron igual de talentosos porque se centraron en conocer un mundo aún no disperso. La realidad es que no apostaría por ningún pueblo o alguna cultura en particular porque cada quien en su tiempo y en su región vivió sus circunstancias. Más aún, no se comparar el mundo antiguo, con el medio y el moderno para concluir con alguna idea importante. Parece que nosotros ante los 10 mil años de sociedades humanas, somos niños, tenemos muchísimo que estudiar y aprender. (26/VII/17)

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