viernes, 2 de junio de 2017

09:01:00
WASHINGTON D.C., 2 de junio de 2017.- De Barack Obama a líderes de grandes empresas, pasando por alcaldes rebeldes y legisladores demócratas, el adiós de la Administración de Donald Trump al Pacto de París levantó este jueves una ola de críticas en Estados Unidos. Obama vio como otra de las señas de identidad de su legado como presidente, la política medioambiental, se rompió en pedazos y acusó a su sucesor de poner a América "en el pequeño puñado de países que rechaza el futuro". Ese grupo incluía hasta ahora a Siria y Nicaragua, que se negaron a firmar el acuerdo, y ahora tiene a la primera potencia mundial.

"Hace un año y medio, el mundo se unió en París en torno al primer acuerdo global para situar al mundo en el camino de las bajas emisiones de carbono y proteger al planeta que dejamos a nuestros hijos", dijo Obama en un comunicado, y recalcó que "fue el liderazgo firme y con principios de Estados Unidos en el escenario mundial el que hizo posible ese logro".


El demócrata se puso a la cabeza de la manifestación en la lucha contra el calentamiento global y quiso enterrar el pasado del Protocolo de Kioto, cuando Estados Unidos, bajo la Administración de George W. Bush, decidió no adherirse usando argumentos similares a los actuales. El acuerdo entró en vigor el 4 de noviembre de 2016. Cuatro días después, Trump se erigió vencedor de las elecciones presidenciales y muchos lo vieron peligrar. Hoy ya es un hecho: los americanos se salen.

La concienciación sobre el calentamiento global, sin embargo, va más allá de las ideas o decisiones del nuevo presidente americano, defendió Obama. "Confío en que nuestros Estados, empresas y ciudades darán un paso al frente y harán aún más para liderar el camino".

Varias grandes empresas, de hecho, anunciaron justo tras el anuncio de Trump que seguirían adelante con sus medidas medioambientales. IBM recalcó que el cambio climático es "una preocupación seria" y se comprometió a "continuar su trabajo de décadas para reducir las emisiones de efectos invernadero y para ayudar a nuestros clientes a hacerlo también". Elon Musk, fundador de Tesla y SpaceX, confirmó que se marchaba del consejo de asesores que formó Trump con conocido ejecutivos y dejó un mensaje de condena en su cuenta de Twitter: "El cambio climático es real. Dejar París no es bueno ni para EEUU ni para el mundo".

También algunos alcaldes se rebelaron contra las nuevas directrices de la Casa Blanca, como el progresista neoyorquino, Bill de Blasio, o el de Pittsburgh (Pensilvania), Bill Peduto. De Blasio prometió que en los próximos días firmaría una orden ejecutiva para cumplir con los objetivos fijados por el Pacto de París. Peduto se pronunció en una línea similar, con la curiosidad de que Trump les había citado como ejemplo para exhibir su giro nacionalista: "He sido elegido por los votantes de Pittsburgh, no de París", señaló. Aunque en Pittsburgh los electores optaron de forma masiva por Hillary Clinton, si bien el estado fue para Trump.

Mientras, los republicanos celebraron que su presidente cumpliera la promesa electoral. "Al renunciar a esos objetivos inalcanzables, el presidente Trump reiteró su compromiso de proteger a las familias de clase media y a los obreros del carbón", declaró Mitch McConnell, jefe republicano del Senado. También lo aplaudió el líder conservador en la Cámara de Representantes, Paul Ryan "Celebro al presidente Trump por cumplir su compromiso con el pueblo estadounidense y retirarse de este mal acuerdo".

Estos apoyos se mezclan con la condena de grupos ecologistas o de legisladores progresistas, como el senador Bernie Sanders, que rivalizó con Hillary Clinton por la candidatura demócrata a la presidencia. La cuestión es qué ocurre en las encuestas, si la promesa cumplida es celebrada por los seguidores de Trump, si en los pueblos de Michigan y Pensilvania que lo encumbraron a la Casa Blanca sí asumen que ese acuerdo del clima les perjudicaba económicamente. (Amanda Mars / El País)