jueves, 1 de junio de 2017

01:00:00
MÉRIDA, Yucatán, 1 de junio.- ¿El enemigo en casa? Más de una persona le ha dicho a Manuel Díaz Suárez que cómo puede estar con Santiago Alamilla si es a él a quien -sospechan varios panistas- le debe el apodo de Dr. Diablito.


Esta sospecha está sustentada en el hecho de que Alamilla trabajó varios años para la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y habría por lo tanto tenido la facilidad y conexiones para enterarse y documentar el hecho de que el Dr. Suárez robó luz con un diablito durante dos años y encima, al ser descubierto, tuvo la desfachatez de pedir que se le bajara la multa, como se dio a conocer en su momento, ganándole el apodo que lo persigue y atormenta hasta estos días.

La información se dio a conocer con lujo de detalle, incluyendo el número del oficio del caso relativo a las irregularidades en el domilicio de Díaz, fechas y el monto exacto de la multa al Dr. Díaz, la cual disminuyó presuntamente con la ayuda de Raúl Paz Alonzo.

Cabe recordar que Alamilla renunció de manera voluntaria a su cargo como director del Rastro Municipal en febrero de este año tras autoliquidarse con más de medio millón de pesos y poco después buscó un acercamiento político con el grupúsculo del Dr. Díaz, quien dice que aspira a la alcaldía de Mérida, llegando al grado de bailar zumba con él en un parque.

¿Desalojado? Hablando de Alamilla, llegó información a nuestra redacción donde se alega que fue desalojado por falta de pago de un predio que rentaba en el extremo norte de la ciudad. Según testigos, alega el mensaje, se estaban sacando muebles de dicha residencia.

Nuevo trabajo. No todo es malo en la vida de Alamilla, pues nos comentan que mañana viernes empezará a trabajar en la UADY.

Extrañaba a los cochinos. También se comenta que Alamilla "y compañía" invirtieron sus sustanciales liquidaciones en un ranchito de cerdos.

Los mensajitos. Aproximadamente media docena de funcionarios municipales han recibido mensajes en tono poco amable y algo hostil que creen fueron enviados por Alamilla. Mientras algunos no desean hacerlos públicos porque son cobardes y temen que los regañen por prudencia, a otros simplemente no les interesa lo suficiente el asunto y tienen mejores temas en qué ocuparse. (José Repetto)