sábado, 24 de junio de 2017

22:04:00
MÉRIDA, Yucatán, 24 de junio.- Fuentes cercanas a Morena en Yucatán nos recuerdan que Gilda Aké y Hoil, la candidata de Morena a la alcaldía de Mérida, no quiso ir al debate porque "se cagaba de miedo en ir y no saber qué decir".

Sosteniendo la sombrilla Gilda Aké y Hoil y detrás de ella su hija Rosalba. A la izquierda Roger Aguilar Salazar, hoy ex secretario general del partido, y a la derecha con lentes oscuros Guillermo Calderón Carbajal, ex candidato de Morena y uno de los "huaches" enviados para manejar al partido (foto: José Repetto / Archivo)

Agregan que para los mítines de campaña le hacían sus discursos y aun así los leía en el momento, aparte que temblaban las hojas cuando lo estaba leyendo.

Aké, nos comentan, ya quedó totalmente descartada en Morena para alguna candidatura por lo que ha hecho.

Primero, alegan, llevó a gente a un consejo extraordinario para que apoyaran a su hija que se estaba quedando sin su sueldo de $12 mil que le da el IEPAC y, además de eso, tanto ella como su hija no han hecho la labor de formar comités seccionales.

Gilda Aké, sostienen nuestros informantes, le ha dado la instrucción a los grupitos de gente que tiene en una o dos colonias de no ir a las reuniones de comités seccionales que convocan los coordinadores territoriales.

Se comenta que cuando un coordinador territorial pasó por la casa de esos afiliados le dijeron que la maestra Gilda les dijo que no vayan a las reuniones.

Aparte de ello, continúan, Gilda Aké es mal vista por algunas personas en Morena por ciertas actitudes, pues a veces saluda y muchas veces pasa a lado de la gente y ni la voltea a ver.

Dicen que la ex candidata estaba desesperada por defender el sueldo de su hija Rosalba Centeno para que ésta pudiera pagar un procedimiento estético que se hizo en la nariz y para que pague el doctorado que está estudiando.

Rosalba Centeno es consejera estatal de Morena pero, alegan nuestros informantes, casi nunca va a las sesiones de consejo o no se queda a pesar de que está en la oficina del partido, pero cuando quería que se trate el caso del sueldo que le estaban quitando a ella, a una persona afín y otras, bien que estaba pendiente de que firmaran la convocatoria y fue la primera en llegar a los consejos extraordinarios donde se trataría ese tema.

Lo peor es que Mario Mex Albornoz -quien figura como presidente del partido a pesar de que se sabe que el control lo tiene la gente de México- estuvo haciendo llamadas telefónicas a los consejeros de los municipios para que asistieran a pesar de que él había aprobado ese despido de Rosalba y los demás en el comité estatal, concluyen nuestras fuentes. (José Repetto)

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