jueves, 25 de mayo de 2017

16:30:00
BERLÍN, 25 de mayo de 2017.- Recibido como una estrella de rock n´roll. Barack Obama ha provocado un griterío entusiasta nada más poner pie en el escenario instalado en la puerta de Brandeburgo en Berlín. El ex presidente estadounidense se ha dado un baño de masas peregrinas, junto a la canciller durante la celebración del día de la Iglesia Evangélica. La química entre ambos líderes ha sido evidente durante la charla de una hora y media en la que han debatido sobre lo divino y lo humano y que han mantenido ante unos 70.000 fieles de la principal iglesia del protestantismo alemán. La canciller ha sido “una de mis compañeras preferidas durante mi presidencia”, arrancó el 44 presidente estadounidense.

El ex presidente Barack Obama y la canciller Angela Merkel, en la puerta de Brandeburgo en Berlín. (DPA)

Obama ha defendido la discutida acogida de más de un millón de refugiados en Alemania y ha advertido del avance de “la xenofobia, la tolerancia, el nacionalismo y las tendencias antidemocráticas” en el mundo. Nunca antes ha habido tanta prosperidad, pero la globalización ha producido, ha dicho, desajustes que hay que corregir. “El orden que hemos creado debe ser actualizado”,  ha dicho durante el encuentro titulado: Implicarse en la democracia: adoptar responsabilidades en lo local y en lo global.

La aparición de Obama coincide con el viaje a Europa de su sucesor, Donald Trump, que ha contado con un recibimiento considerablemente menos entusiasta. La visita de Obama no es sin embargo un ejercicio de contraprogramación, ya que estaba prevista antes de que se supiera que Trump ganaría las elecciones y que acudiría a la cumbre de la OTAN en Bruselas. El viaje de Obama es el primer evento internacional como representante de la fundación que lleva su nombre y que aspira a apoyar a los jóvenes para que contribuyan a crear un mundo mejor.

El hambre en el mundo

Ambas intervenciones, la de Merkel y la de Obama, tuvieron algo de sermón. Hablaron de la moral, del hambre en el mundo, de la defensa de valores como la solidaridad y de escuchar al prójimo aunque piense distinto. “Nuestra fe no puede ser tan débil como para sentirse cuestionada por los que piensan diferente”, dijo Obama. Pero también hubo espacio para la política y la dura realidad. Como cuando uno de los jóvenes invitados al estrado le preguntó a Obama por los drones estadounidenses que matan a civiles a miles de kilómetros de distancia. El expresidente defendió el uso de estos aparatos mortíferos, porque consideró que evitan daños mayores y que “el problema no son las armas, el problema son las guerras”.

La multitud reunida para escuchar a Angela Merkel y Obama. (AFP)

(Reuters)

Pero la gravedad duró poco. Todo fueron sonrisas y aplausos en la puerta de Brandeburgo, donde los peregrinos que han tomado Berlín tenían ganas de pasarlo bien. Ataviados con unas bufandas naranjas se les ve por toda la ciudad, protegidos por impresionantes medidas de seguridad, reforzadas tras el atentado de Manchester. (El País)