miércoles, 24 de mayo de 2017

11:34:00
YAKARTA, 24 de mayo de 2017.- Milicianos encapuchados afines al Estado Islámico (IS) ocuparon el martes diversas áreas de la ciudad filipina de Marawi, en la isla sureña de Mindanao, y se enfrentaron a fuerzas del ejército en un grave suceso que dejó al menos 3 muertos y 12 heridos entre los uniformados gubernamentales, según informaron los medios locales.

Un portavoz del ejército, el teniente coronel Jo-Ar Herrera, indicó que la confrontación comenzó en torno a las 2 de la tarde cuando los habitantes de una de las barriadas de la urbe -donde residen más de 200.000 personas- alertaron a las fuerzas de seguridad sobre la presencia de decenas de insurgentes.

"Nos dijeron que habían visto hombres armados. Comprobamos que se trata del núcleo central del grupo Maute e iniciamos una operación quirúrgica para neutralizarlos", señaló el militar.

Según el mismo uniformado, una quincena de militantes se habían escondido en un apartamento de la localidad y entre ellos figuraba también uno de los personajes más buscados de Filipinas: Isnilon Hapilon, uno de los cabecillas más significados del movimiento Abu Sayyaf, por el que EEUU ofrece una recompensa de 5 millones de dólares.

Duterte había llegado este martes a Moscú en una visita oficial de cuatro días y dijo que no piensa regresar al país ya que las tropas filipinas "tienen la situación bajo control", en palabras de su asesor de seguridad Hermogenes Esperon Jr. (EFE)

La versión oficial es que el intento por capturar a Hapilon degeneró en una batalla campal, cuando otros miembros de Maute acudieron en su ayuda.

El presidente Rodrigo Duterte tuvo que acortar su visita a Rusia y decretó la ley marcial en toda la isla de Mindanao en un signo de la incertidumbre que ha generado esta arremetida pese a que el jefe del estado mayor del ejército filipino, el general Eduardo Año, declaró a la emisora CNN Filipinas que sus tropas tenían "el total control" y estaban acabando "uno por uno" con los insurgentes, cuyo número cifró en poco más de medio centenar.

Esta es la tercera ocasión en la reciente historia del país en la que un mandatario declara la ley marcial. Lo hizo Ferdinand Marcos en 1972 en todo el país y la presidenta Gloria Arroyo en 2009. "Las tropas están esperando refuerzos"Otro representante de los uniformados, el general Restituto Padilla, admitió que al caer la noche continuaban "los tiroteos esporádicos" en diversas partes de la población y que habían recibido informaciones de que los milicianos habían ocupado un hospital y otros edificios de la localidad.

El propio secretario de Defensa, Delfin Lorenzana, reconoció que los islamistas habían quemado varios emplazamientos de la metrópoli como la cárcel, dos colegios y hasta una iglesia, y que los milicianos seguían "ocupando la principal calle de Marawi"."Toda la ciudad está a oscuras y hay francotiradores de Maute. Por eso las tropas están esperando refuerzos",añadió Lorenzana.

El estado mayor de los militares difundió un comunicado en el que se explicaba que su objetivo es "terminar" con Hapilon" y su cohorte". "Tenemos suficientes tropas sobre el terreno. Pedimos a la ciudadanía que permanezca en calma y en sus casas", se leía en el texto.

Duterte había llegado este martes a Moscú en una visita oficial de cuatro días y dijo que no piensa regresar al país ya que las tropas filipinas "tienen la situación bajo control", en palabras de su asesor de seguridad, Hermogenes Esperon Jr.

"Hemos lanzado una operación contra un objetivo de gran importancia, pero mientras que se desarrollaba se desencadenó el enfrentamiento", añadió Esperon.

Un residente de Marawi, Chico Usman, explicó a la misma CNN que los milicianos iban recorriendo las calles con altavoces en los que alertaban a la población de que se iba a producir una refriega con el ejército. "Han incendiado la cárcel y un colegio", indicó.

El referido individuo grabó imágenes con su teléfono móvil en las que se veían a varios encapuchados apostados en las esquinas y un coche de la policía enarbolando la bandera negra del IS.

El peligroso grupo MauteDuterte reconoció en noviembre de 2016 que el grupo Maute, que recibe su nombre de su líder principal, Abdullah Maute, se ha convertido en el principal representante del IS en la nación asiática, un papel que comparten con los paramilitares comandados por el citado Isnilon Hapilon.

Maute ya protagonizó dos asaltos similares el año pasado en la población de Butig, en la misma isla de Mindanao, que constituye su principal reducto.

Desde hace meses los especialistas en insurgencia islámica vienen advirtiendo de la expansión del ideario fundamentalista del IS en el sur de Filipinas.

Las plataformas mediáticas de esta agrupación reconocieron a principios del año pasado la promesa de lealtad a Abu Bakr al Bagdadi -el máximo líder del IS- que había realizado el referido Hapilon y otras pequeñas camarillas de alzados como la Katiba Ansar al Sharia.

Hapilon fue presentado como el nuevo "emir" de la nueva alianza de bandas radicales sólo semanas después de que hicieran pública otra grabación en la que mostraban un campo de entrenamiento en la jungla de ese país.

El mismo Frente Moro Islámico de Liberación, la principal formación armada musulmana, que mantienen un alto el fuego con Manila, alertó que los extremistas llevan meses "reclutando" a jóvenes del sur del país para reforzar sus filas.

El pasado mes de marzo la ministra de Asuntos Exteriores de Australia, Julie Bishop, reconoció que su país se prepara ya para para la "declaración de un califato" en el sur del país asiático. (Javier Espinosa / El Mundo)