lunes, 8 de mayo de 2017

19:09:00
MADRID, 8 de mayo de 2017.- Dormir mal nos hace más sensibles al dolor. Lo acaba de ver un equipo de investigadores del Hospital Infantil de Boston y del Centro Médico Beth Israel Deaconess (EE.UU.) que ha comprobado, en ratones, que la pérdida crónica del sueño aumenta la sensibilidad al dolor. Afortunadamente, el artículo que se publica hoy en «Nature Medicine» sugiere que los animales que sufren de dolor crónico pueden obtener alivio al dormir más, o, a falta de eso, tomar medicamentos que faciliten el estado de vigilia, como la cafeína. Ambos enfoques, dormir más y café, son, a juicio de los investigadores, mejor que los analgésicos para combatir el dolor.

La investigadora Chloe Alexandre. (Alban Latremoliere)

Los investigadores coordinados por Alban Latremoliere y Chloe Alexandre han analizado los efectos de la pérdida de sueño aguda o crónica sobre la somnolencia y la sensibilidad a estímulos dolorosos y no dolorosos. Además, probaron medicamentos convencionales para el dolor, como el ibuprofeno y la morfina, así como agentes que promueven el estado de vigilia, como la cafeína y el modafinilo. Y sus hallazgos revelaron un factor inesperado para el control de la sensibilidad al dolor: el entretenimiento.

Mejor despiertos

El equipo comenzó midiendo los ciclos normales de sueño mediante pequeños auriculares que evaluaban las lecturas obtenidas mediante electroencefalografía (EEG) y electromiografía (EMG). «Obtuvimos datos exactos para cada uno de los ratones: cuánto duermen y cuál es su sensibilidad sensorial», explica Latremoliere, que trabaja en el Hospital Infantil de Boston.

A continuación, a diferencia de otros estudios del sueño que obligan a los ratones a permanecer despiertos caminando en las cintas de correr, los investigadores privaron a los ratones de sueño de una manera que imita lo que ocurre con las personas. «Diseñamos un protocolo para privar a los ratones de sueño de una manera no estresante, proporcionándoles juguetes y actividades en el momento en que se suponía que iban a dormir, ampliando así el período de vigilia», dice Alexandre. Es decir, de una «forma similar a lo que la mayoría de nosotros hacemos cuando nos quedamos despiertos viendo la televisión has ta tarde por la noche cada día de la semana».

De esta manera, mantuvieron a grupos de seis a 12 ratones despiertos durante 12 horas en una sesión, o seis horas durante cinco días consecutivos, controlando su somnolencia y hormonas de estrés (para asegurarse de que no estaban estresados) y realizándoles una prueba de dolor.

La sensibilidad al dolor se midió de manera ciega al exponer los ratones a cantidades controladas de calor, frío, presión o capsaicina (el agente de los chiles picantes) y posteriormente medir el tiempo que tardana el animal en alejarse (o lamer el malestar causado por Capsaicina). Los investigadores también probaron las respuestas a estímulos no dolorosos, como saltar cuando son sorprendidos por un sonido fuerte inesperado.

«Encontramos que cinco días consecutivos de privación moderada del sueño pueden exacerbar significativamente la sensibilidad al dolor cen ratones sanos -señala dice Alexandre-. La respuesta fue específica al dolor, y no se debió a un estado de hiperexcitabilidad general a ningún estímulo».

Sorprendentemente, analgésicos comunes como el ibuprofeno no bloquearon la hipersensibilidad dolorosa inducida por la pérdida del sueño. Incluso la morfina perdió la mayor parte de su eficacia en los ratones privados de sueño. Estas observaciones sugieren que los pacientes que usan estos fármacos para el alivio del dolor podrían tener que aumentar su dosis para compensar la pérdida de eficacia debido a la pérdida del sueño, aumentando así su riesgo de efectos secundarios.

Un café

Sin embargo, tanto la cafeína como el modafinilo, fármacos utilizados para promover la vigilia, bloquearon con éxito la hipersensibilidad al dolor causada por la pérdida de sueño aguda y crónica. Curiosamente, en ratones no privados de sueño, estos compuestos no tenían propiedades analgésicas. «Esto representa un nuevo tipo de analgésico que no se había considerado antes, uno que depende del estado biológico del animal», subraya Clifford Woolf, director del estudio. «Creemos que estos fármacos podrían ayudar a interrumpir el ciclo de dolor crónico, en el que el dolor interrumpe el sueño, que luego promueve el dolor, lo que altera aún más el sueño».

Los investigadores concluyen que, en lugar de tomar analgésicos, los pacientes con dolor crónico podrían beneficiarse de mejores hábitos de sueño o de medicamentos para dormir durante la noche, junto con agentes de vigilia diurna para tratar de romper el ciclo del dolor. Algunos analgésicos ya incluyen la cafeína como ingrediente, aunque su mecanismo de acción aun no se conoce. Tanto la cafeína como el modafinilo impulsan los circuitos de dopamina en el cerebro, lo que puede proporcionar una pista. (ABC)