martes, 23 de mayo de 2017

15:23:00
CIUDAD DE MÉXICO, 23 de mayo de 2017.- El misticismo de los rituales mayas se vivió intensamente la tarde del lunes en la capital de país con el estreno del espectáculo “Boda mestiza”, representación escénica que conjugó danza folclórica, teatro y música para mostrar el simbolismo del matrimonio como ofrenda a nuestros antepasados.

El Pabellón Este del Palacio de los Deportes se convirtió en un centro ceremonial que mostró a los habitantes de la Ciudad de México el sincretismo del mestizaje que se mantiene en Yucatán, con respecto a la unión sentimental, que desembocó en un festín en el que la jarana y la vaquería fueron las protagonistas.

El público, atento y respetuoso, admiró cada movimiento de esta propuesta cultural, producto de la investigación del ya fallecido Menalio Garrido Amaya, quien fuera director Ballet Folclórico del Estado, y que por vez primera se presentó en la Semana de Yucatán en México, bajo las órdenes de Corazón Sánchez Aguilar, cuyo trabajo de preparación para reponer la obra tuvo un proceso de producción de tres meses.

El encargado de la ceremonia ofrendó a las divinidades las semillas para dar bonanza y felicidad a la unión.

En punto de las 18:00 horas, los 24 integrantes del “Alfredo Cortés Aguilar” iniciaron la escenificación con un ofrecimiento en lengua original a cargo del sacerdote maya interpretado por Manuel Farfán, a la usanza de los rituales de la región, lo que causó un silencio absoluto del público.

Enseguida, se dio paso a la llegada de la novia que se fue acercando al escenario por el pasillo central que permitió a los asistentes observar a detalle cada movimiento de la representación.

La interpretó Sol Tzuc, quien lució un hermoso terno blanco. Sentada en un palanquín de madera sostenido por Joaquín Guzmán, William Pech, David Valle y Emilio Vázquez, además de los topiles o ayudantes del guía espiritual, protagonizados por Nadia Zupo y Nelsy Ku.

La ceremonia siguió su curso cuando el novio mestizo, cuyo papel correspondió a Luis González, se encontró frente a frente con su prometida para iniciar el casamiento, en donde el encargado de la ceremonia ofrendó a las divinidades las semillas para dar bonanza y felicidad a la unión.

La música jugó un papel fundamental en la trama, que inició con “La noche de los mayas” del músico sinfonista, Silvestre Revueltas, para dar religiosidad al rito, y posteriormente la Orquesta Jaranera del Mayab, dirigida por el maestro Felipe de Jesús Chi Naal, presentó varias jaranas a la usanza de las vaquerías que se realizan para el convite de la boda.

Así, los invitados a la fiesta, ataviados con el terno tradicional en xocbichuy, danzaron la primera jarana “Por qué te quiero”, tema en tres cuartos de compás en las que siete bellas y alegres mestizas realizaron una ofrenda con botellas de balché, un tipo de bebida ancestral, para desear parabienes al nuevo matrimonio.

La música jugó un papel fundamental en la trama, que inició con “La noche de los mayas” del músico sinfonista, Silvestre Revueltas.

La novia se fue acercando al escenario por el pasillo central, lo cual permitió a los asistentes observar a detalle cada movimiento de la representación. La interpretó Sol Tzuc, quien lució un hermoso terno blanco.


Posteriormente las damas, interpretadas Geny May, Lourdes Martín, Perla Dorta, Liliana Martínez, Zazil Há Pech, Erika Pasos y Astrid Tzuc, bailaron la jarana grande, como se denomina en el argot musical, “La morena de mi pueblo”, pieza que incluye dos melodías la primera en tres cuartos de compás y la segunda en seis octavos de compás, para invitar a los asistentes a unirse a la fiesta.

Los elegantes mestizos Juan Carlos Moreno, Martín Martínez, José Carlo Montalvo y Eduardo Vera, junto con el resto de los integrante, hicieron gala de la técnica y la experiencia con la que cuenta la agrupación de la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta), en sus más de 40 años de trayectoria, cuando interpretaron las piezas “Bertha Minelia”, “Nicté Há”, “Timbalero”, “China chinita” y “Linda cansacabeña”.

El romanticismo de la trova también formó parte del espectáculo, cuando el trío Trovanova interpretó el bolero “Reina de reinas” a la novia, a la usanza de las tradicionales serenatas yucatecas.

El público ovacionó de pie a los más de 40 actores en escena, que con orgullo y dedicación mostraron a los capitalinos el profundo arraigo de nuestras costumbres que se mantienen vivas y que a través del arte se promueven a los ojos del mundo.