miércoles, 24 de mayo de 2017

10:36:00
Edith Gómez / 24-V-17

Todo empleador o reclutador de personal desearía tener un aparato similar al detector de metales, pero que funcionase indicando la honestidad del entrevistado, especialmente sobre las malas costumbres, problemas, y muchas otras cosas que entorpecen el trabajo.

El caso es que eso es prácticamente imposible. Ciertamente hay pruebas y tests que pueden evitar pasar por estos pésimos momentos y elecciones, además que pueda llegar a tornarse mucho más complicado cuando se trata de tomar decisiones y no tenemos quien nos ayude.


A pesar de la complicación que puede ser identificar esos comportamientos problemáticos de trabajadores, socios y nuevos clientes, es importante poder reconocerlos desde el primer momento. Por ello te presentamos una lista de los más comunes:

1.- Perdone, era a las 3:50, no a las 5:30…

La puntualidad es uno de los casos más remarcables. No solo porque sea parte de la forma de ser de una persona, sino porque aún con la gran facilidad que supone la tecnología (limitando las conferencia a video llamadas por Skype) sigue siendo un mal hábito.

Cuando una persona llega tarde a una ocasión, y más aún si es esa es la primera vez que se ha pautado reunirse, es buen momento para empezar a preocuparse y tomarlo en consideración.

2.- El vaso sigue medio vacío

Es muy bueno tener en tu plantilla alguien que funcione como una alarma, pero a veces pasará a ser ese estrés para ti y llega un punto en que ves que se resaltan los problemas y no las soluciones.

Debes de buscar rodearte de personas que estén al tanto de todos y cada uno de los problemas, sepan también darte soluciones y concentrarse en ellas.

3.- ¡Mira, una mosca!

Las distracciones en un ambiente laboral son muchas y también inevitables, sobre todo con tantos desarrollos tecnológicos. El problema de esto es cuando tienes a alguien que le entran ataques de pánicos una vez pasados 5 minutos de estar alejado de las más recientes noticias de Facebook o que le da ansiedad no ver su celular cada 5 segundos.

Es fundamental que quienes estén dentro de tu círculo laboral tengan la madurez como para identificar los momentos en que se puede tener un par de minutos de distracción y los momentos en que se requiere de su total y completa atención.

4.- “De Juan no te puedo decir nada bueno…”

Si hay alguien que arruine el ambiente laboral, es una persona tóxica dentro del equipo de trabajo.

Niégate por encima de todo a tener personas que son capaces de aflojar su lengua ante cualquier novedad (sea falsa o cierta) o que tengan bajo estimulo, pues son estas las personas que acabaran con todo, incluidas las ganas de trabajar de la plantilla.

5.- Juez, jurado y ejecutor

La gente en este siglo no son para nada introspectivos, pues es mucho más fácil hacer un juicios basados en cualquier tontería.

Una persona que juzga es el tipo de persona por las que un rumor se convierte en un lío de proporciones astronómicas y que suele dejar un rastro de baja productividad, despidos y causas rotas por doquier, así que mucho ojo.

6. “Soy clásico, no cambio”

De buenas a primeras puede sonar como una persona conservadora y puede que así sea, pero, ¿hasta qué punto? Puede parecer que si lo piensas, te preguntes “¿No estaré exagerándolo un poco?” No lo creo.

Solo puede surgir problemas cuando esta “actitud y preferencia por hacer todo a la antigua” supone una resistencia al cambio, lo que se convierte en contraproducente para la adaptación de una empresa a un mercado más exigente, a uno nuevo o con otro enfoque.

7.- Sí, sí, mucha emoción y eso…

A ver, es muy cierto que no todos los trabajos son la gran cosa, pero por una parte todo trabajo es una oportunidad y todo el que trabaja lo hace porque lo necesita.

Por lo tanto, es importante que hagas que todo aquel que se encuentre en tu empresa tenga muy claro su papel y lo que vale dentro de ella. Y esto último con un doble propósito: notar que lo que hacen vale y que nadie es imprescindible.

8.- “Yo no me equivoqué, alguien más lo hizo”

Todos somos seres humanos, capaces, pensantes e imperfectos. Lo chistoso es cuando tenemos a un perfeccionista entre manos, alguien con una mentalidad de “0 errores, 1000 éxito,” algo que se opone a la filosofía de vida humana.

Esto por una parte puede ser bueno dependiendo del enfoque de la persona, pues puede que tengas un trabajador muy constante y perseverante ante el fracaso. Tarde o temprano, terminarás solo con una persona que ha abandonado su responsabilidad por adoptar la negación.

Es en esos momentos en los que agradecemos haber escuchado a nuestros padres y recordamos las lecciones de negocios que pudimos aprender de mamá. Lo primero que se debe hacer si la persona está en una ciega negación, es darle salida a esa persona u abandonar los esfuerzos con ella.

Estas recomendaciones pueden sonar extremas y duras, pero no pasan en ningún momento por falsas y pueden llegar a ser tu única opción.

¡Ten fuerza y siempre espera, pues la paciencia te dará siempre a alguien mejor!