martes, 9 de mayo de 2017

12:51:00
Edith Gómez

A todos nos ha ocurrido que tenemos demasiados asuntos pendientes por resolver o un trabajo tan atareado que, justo al estar a la vuelta de la esquina el fin de semana, nos estresamos por la gran cantidad de asignaciones que nos quedan por delante. Esto nos genera una sensación de no haber trabajado nada esa semana, y muchas veces es una de las razones por las que deseamos abandonar nuestro trabajo.

No eres el único, tranquilo. No obstante, es hora de actuar para abandonar ese hábito y organizarse más, tanto como para ser eficiente en todas tus labores y tener tiempo para darte el descanso que necesitas.


Debes considerar el viernes, a partir de este momento, como un día para reponerte de todos los esfuerzos, y como un “comodín” para ocuparte de las últimas tareas que pudieron faltar. Para llevar mejor toda esta planificación, te dejamos los siguientes consejos:

1.- Comienza el día con lo que represente una mayor carga para ti. Pues, está demostrado que el cerebro funciona por ciclos, los cuales tienen una duración aproximada de 90 a 120 minutos y tu cuerpo alcanza una energía superior en determinados momentos del día.

Para aquellos que prefieren dejar lo más complicado para el final, recomendamos que lo piense mejor, ya que las mañanas suelen los ser momentos en los que empieza el mejor ciclo.

2.- Organizar tus labores de una forma esquemática y darle a cada una un lapso de tiempo justo para cumplirlas, así como tomarte un par de minutos antes de empezar con la siguiente. Esta es una forma de dividir tus tareas y tomarse un tiempo para poder mantener un buen ritmo laboral, esto contribuye a no desfallecer por cansancio y es uno de los grandes hábitos que te darán éxito.

3.- Establecer prioridades puede ayudarte enormemente en tu productividad. Esto no significa hacer el habitual checklist, sino escribir en una libreta o agenda las 3 labores o funciones más importantes que debes llevar a cabo. Hacerlo te permitirá estar al pendiente de todo lo que haces y determinar si has desperdiciado tu tiempo o si has hecho lo justo para cumplir con tu función.

4.-Resume tu trabajo, o acorta las fases que debes llevar a cabo sin descuidar tu trabajo. Esto se refiere a los métodos que usas durante tu jornada para completar el trabajo al que fuiste designado.

Existen quizá un millón de formas de hacer tu trabajo, no es necesario juzgar si la metodología con la que lo haces es la más apropiada, pero si puedes hallar una forma de simplificar el proceso, esto hará que tu trabajo pueda hacerse más rápido, con menos esfuerzo y con una menor implementación de recursos, que es lo que buscan todas las compañías, empresas y freelancers.

5.- Una forma de manejar mejor tu rutina es tener una lista de cosas por hacer, que varíe en función a los aspectos en los que es necesario aplicar un mayor enfoque y consistencia, según pasan los días de la semana. Esto no es sinónimo de querer recordarte siempre, como si tuvieras problemas para recordar, sino que resulta una manera ideal para cumplir con todas tus obligaciones. Notarás que al tacharlas todas, te sentirás incluso más libre.

6.- A menudo se critican los puntos que puedan considerarse rutinarios en tus días, lo que por un lado es cierto. Sin embargo, no es nada malo mantener una rutina que te mantenga lúcido y completamente libre del estrés laboral. Ir dos días a la semana al gimnasio, de paseo con tu familia, u otras actividades después del trabajo te ofrecerá una vía para sacar afuera todo lo que pueda hacerte sentir pesadez.

7.- Interactúa con mayor frecuencia con tu entorno, pues el tener una mayor comprensión del porqué de lo que te rodea te hará sentir en un mejor ambiente laboral, y podrás sentirte bien, tanto con tus compañeros de trabajo como contigo mismo.