viernes, 28 de abril de 2017

17:51:00
MÉRIDA, Yucatán, 28 de abril de 2017.- A propósito de las nuevas exposiciones temporales que presenta el Museo Fernando García Ponce-Macay: “Confrontación 66. Cincuenta años 1966-2016” y “El placer de la mirada de Juan García Ponce”, decenas de anécdotas se entrelazaron para tejer un lienzo que tuvo como común denominador un sentimiento de camaradería y libertad.

A través de un conversatorio organizado por la Fundación Cultural Macay, se reunió a los artistas plásticos Arnaldo Coen, Gabriel Ramírez y Emiliano Gironella (hijo del pintor Alberto Gironella), quienes relataron los antecedentes y el desarrollo de “Confrontación 66”, iniciativa del Instituto Nacional de Bellas Artes, que tuvo como fin hacer una revisión de la producción artística de aquella época y que a la postre abrió nuevas brechas para las nuevas generaciones.

En el conversatorio organizado por la Fundación Cultural Macay, los artistas plásticos Arnaldo Coen, Gabriel Ramírez y Emiliano Gironella relataron los antecedentes y el desarrollo de “Confrontación 66”.

“Hay un salto cualitativo y tiene que ver con las condiciones del país. Los años cincuenta en México fueron años muy rudos, en términos administrativos, económicos, políticamente se estaba transformando en una nueva era. Entrábamos a la modernidad”, refirió la coordinadora nacional de Artes Plásticas del INBA, Magdalena Zavala Bonachea, al referirse sobre la Generación de la Ruptura y el momento histórico que les tocó vivir.

Por su parte, el subdirector del Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Rafael Pérez y Pérez, opinó que “Confrontación 66. Cincuenta años 1966-2016” permite reflexionar sobre la inclusión que se generó en la vida cultural del país y comprender las transformaciones de las relaciones entre los artistas y las instancias oficiales.

Sobre este punto, el Coordinador Ejecutivo de la Fundación Cultural Macay, Carlos García Ponce, recordó que los artistas contemporáneos, de manera progresiva, pasaron de exponer solo en galerías privadas hacia los sitios “oficiales o públicos”, y que en gran medida esa transformación se reflejó en la música, danza y literatura.

Precisamente, en esta última disciplina, la figura de Juan García Ponce fue trascendental para comprender la evolución del arte mexicano; pues además de ser uno de los escritores y pensadores más importantes del siglo XX en Latinoamérica, su papel como crítico y ensayista marcó el rumbo de las carreras de múltiples creadores.

En la muestra “El placer de la mirada de Juan García Ponce”, se reúnen alrededor de 200 piezas que de manera íntima permiten conocer más a fondo su personalidad, pues como comentó el escritor y asistente de García Ponce en los 80’s, José Antonio Lugo, tenía una mirada que era capaz de describir una pintura y sus procesos creativos, siendo el portavoz de las “coordenadas secretas” y “códigos de acceso” implícitos. “Él era el puente de divulgación y de entendimiento de la gran pintura mexicana de la época”.

La importancia de la crítica de Juan García Ponce perduró durante las futuras generaciones; así lo comentó el reconocido fotógrafo Rogelio Cuéllar: “Es el responsable de que mi trabajo se haya desarrollado como tal. El libro ‘Nueve pintores mexicanos’ para mí, fue un parteaguas”.

Para finalizar la plática, la señora María Luisa Herrera (asistente de Juan durante los últimos 14 años de vida), relató cómo fue la convivencia con el escritor yucateco, no solo en el ámbito de las letras sino en aspectos como el arte, la naturaleza y los deportes. “Yo puedo ver a mucha gente observando el arte, pero nunca he visto a alguien como Juan, lo que proyectaba sólo al contemplar un cuadro. Era impresionante”, finalizó.

Al término del evento, se realizó un recorrido especial para constatar los avances del área de trabajo del Centro Virtual de Documentación e Información “La Ruptura” (CEVIDI), iniciativa de la propia Fundación Macay, que reúne un amplio acervo sobre la Generación de la Ruptura y que próximamente contará con una serie de donaciones bibliográficas de las Galerías Pecanins y Juan Martín.