viernes, 28 de abril de 2017

20:24:00
EL CAIRO, 28 de abril de 2017.- En el momento central de su visita de 27 horas a Egipto, el Papa Francisco habló en la Conferencia Internacional de Paz e invitó a formar un frente unido de cristianos y musulmanes a “desenmascarar y rechazar la violencia” que se disfraza de sacralidad y se perpetra “en nombre de Dios”.

Pocas horas después de desembarcar del avión que lo llevó a El Cairo desde Roma, y tras saludar al presidente egipcio Al Sisi, Francisco habló en la conferencia organizada por la universidad Al Zahar por iniciativa del gran imán Ahmed Al Tayeb y pidió a las religiones poner en practica “el imperativo no matarás”.

El pontífice argentino destacó la incompatibilidad entre “creer y odiar”. Criticó los populismos demagógicos que ciertamente no ayudan a consolidar la paz y la estabilidad”. Reclamó eliminar las situaciones de pobreza y explotación, donde los extremismos arraigan fácilmente”.

Añadió que “el futuro de todos depende también del encuentro entre religiones y culturas”. Bergoglio afirmó que “solo la paz es santa y no se puede perpetrar ninguna violencia en nombre de Dios porque profanaría su nombre”.

Papa Francisco y el Gran Imam de Al-Azhar, Ahmad al-Tayyib (AP)

En la asamblea estaban presentes los países de la Liga Árabe, que agrupa a 400 millones de personas, en su gran mayoría musulmanes.

Antes de dirigirse a la Conferencia el Papa dialogó a solas con el gran imán Ahjmed al Tayeb, rector de la universidad Al Azhar, que es la institución más importante del Islam sunnita, que sigue el 90% de los 1.400 millones de musulmanes.

A los participantes de la Conferencia Internacional de Paz, Jorge Bergoglio les pidió ayudar a descubrir “los intentos de justificar cualquier forma de odio en nombre de la religión y condenarlos como falsificaciones idólatras de Dios”.

El Papa argentino alertó sobre los peligros que puede suponer para la religión su cercanía al poder político. “Existe el riesgo de que la religión quede absorbida por la gestión de los asuntos temporales y sea tentada por la seducción de los poderes mundanos que en realidad la instrumentalizan”.

El papa Francisco asiste junto al jeque de Al Azharen, Ahmed al Tayeb, a una conferencia sobre la paz en la universidad al Azhar en El Cairo. (EFE)

El presidente egipcio Abdel Fattah Al Sisi saluda al papa Francisco a su llegada al palacio presidencial de El Cairo. Desde su elección en 2013, el pontífice argentino ha multiplicado sus gestos a favor del diálogo con los musulmanes, llegando a visitar mezquitas, lavando los pies a inmigrantes musulmanes durante la Semana Santa y transportando en el avión papal desde la isla griega de Lesbos a Roma a tres familias musulmanas sirias que pedían refugio. (EFE)

Devotos cristianos asisten a una misa con motivo de la visita del papa Francisco a El Cairo. (Reuters)

El presidente egipcio Abdel Fattah Al Sisi recibe al papa Francisco, a su llegada al palacio presidencial de El Cairo (Egipto). El papa ha llegado hoy a Egipto para una visita de dos días en la que participará en una conferencia internacional para la paz con líderes musulmanes con el fin de enviar un mensaje de reconciliación entre las religiones. (EFE)

El papa Francisco bendice a una mujer egipcia a su llegada al aeropuerto de El Cairo (Egipto). La visita de Francisco tiene como objetivo también reactivar las frías relaciones entre Al Azhar y el Vaticano, crispadas en 2006 tras las controvertidas declaraciones del entonces papa Benedicto XVI en las que pareció vincular el islam con la violencia. (EFE)

Egipto es uno de los países más castigados por los extremistas ultraislámicos, que se expanden en el norte de la península del Sinaí y cometen atentados terroristas en varias ciudades egipcias. Tras las dos bombas que mataron a más de 40 fieles cristianos en iglesias coptas hace veinte días el domingo de Ramos, Jorge Bergoglio afirmó que para prevenir los conflictos y construir la paz “hay que eliminar las situaciones de pobreza y explotación, donde más fácilmente actúan los extremismos, y bloquear los flujos de dinero y armas hacia quienes fomentan la violencia”.

El desafío de civilización “tan urgente y emocionante para cristianos y musulmanes y todos los creyentes” obliga a todos a colaborar. “Quien es diferente a mi, cultural o religiosamente, no debe ser visto y tratado como un enemigo”, pidió el pontífice.

Francisco agregó que “estamos obligados a denunciar las violaciones que atentan contra la dignidad humana y contra los derechos humanos”. “Juntos declaramos el carácter sagrado de toda vida humana frente a cualquier forma de violencia física, social, educativa o psicológica”.

El Papa argentino concluyó que “hoy se necesitan constructores de paz, no provocadores de conflictos; bomberos y no incendiarios; predicadores de reconciliación y no vendedores de destrucción. Ninguna incitación a la violencia garantizará la paz y cualquier acción unilateral solo beneficia, en realidad a los partidarios del radicalismo y la violencia”.

El mensaje de paz y de unidad entre cristianos y musulmanes para combatir a quienes invocan la violencia en nombre de Dios, fue el momento central de la visita al Cairo porque el Papa puso de relieve varias veces la importancia de Egipto y sus líderes religiosos. Su alianza con el gran imán Al Tayeb selló la superación del conflicto que durante años tuvo suspendidas las relaciones con el Vaticano, tras la ruptura determinada por un discurso en 2006 del entonces Papa Benedicto XVI, Joseph Ratzinger, que hizo una cita histórica que acusaba al profeta Mahoma de ser un fomentar la violencia y el crimen.

Tras su intervención en la Conferencia Internacional de Paz, Francisco se trasladó hasta la basílica de San Marcos para entrevistar al Papa copto cristiano Tawadros II. Los coptos, que son el 10% de los 92 millones de habitantes de Egipto, se separaron de la iglesia de Roma en el concilio de 451 por una divergencia sobre la divinidad de Cristo.

Aunque constituyen una de las más antiguas religiones cristianas y fieles a su identidad de egipcios, continúan siendo perseguidos por los grupos más intolerantes islámicos. Cincuenta y cuatro iglesias coptas están siendo reconstruídas tras haber sido incendiadas o destruidas.

En seis meses, los atentados contra los templos coptos en El Cairo y el norte de Egipto han causado un centenar de muertos.

El Papa Francisco señaló su solidaridad en nombre de la Iglesia católica con los coptos perseguidos y junto con el Papa Tawadros II rindieron homenaje a las 30 víctimas fatales que causó en diciembre un atentado en la basílica de San Marcos donde ambos pontífices cristianos se reunieron.

La visita de Bergoglio al Cairo culminará mañana sábado a las 10 con una misa que se realizará ante 30 mil fieles (en Egipto hay 275 mil católicos, un 0,3% de la población) en un campo protegido de la aeronáutica militar. El Papa se negó a viajar en un auto especial para no blindar su visita al pueblo egipcio, pero debió aceptar por razones de seguridad la militarización de la única misa que celebrará en su gira apostólica.

Tras un encuentro con el clero y las autoridades católicas, el Papa regresará por la tarde en avión a Roma. (Clarín / El País)