miércoles, 26 de abril de 2017

15:16:00
WASHINGTON D.C., 26 de abril de 2017.- El secretario del Tesoro y el jefe de asesores económicos de Donald trump, Steve Mnuchin y Gary Cohn, han anunciado las líneas generales de una reforma fiscal que quiere situar el Impuesto de Sociedades de EEUU entre los más bajos del mundo industrializado, recortar de 7 a 3 los tramos del IRPF, y bajar el tipo fiscal máximo de una serte de sociedades -desde empresas unipersonales hasta hedge funds- del 39,5% actual al 15%.

La reforma también establece una especie de vacaciones fiscales para que las empresas de EEUU puedan repatriar cerca de 3 billones de dólares--aunque nadie sabe la cantidad exacta--de beneficios obtenidos fuera del país y en su mayor parte 'almacenados' en paraísos fiscales. Esas empresas, muchas de ellas tecnológicas, solo tendrán un tipo 10% por esos beneficios, que al ser repatriados irán en su inmensa mayor parte a retribución de accionistas. 

Gary Cohn y Steven Mnuchin. (DPA)

El Gobierno de Donald Trump ha calificado el plan como "la mayor bajada de impuestos de la historia de EEUU". Las bolsas, sin embargo, no han reaccionado, ya que los operadores financieros consideran que la reforma no saldrá adelante. La oposición demócrata va a votar en contra de ella porque considera que favorece desproporcionadamente a los contribuyentes más ricos y a las rentas del capital respecto a las del trabajo. Y muchos de los correligionarios republicanos de Trump tampoco quieren la rebaja fiscal porque va a provocar un enorme aumento del déficit público.

Mnuchin, por su parte, ha asegurado que "esto se pagará a sí mismo con crecimiento, y con menos reducción de diversa índole y con el cierre de fisuras en la normativa". "El nudo central es que queremos tornar competitivos los impuestos a las empresas, traer miles de millones de dólares para crear empleos, simplificar las declaraciones individuales y reducir la carga impositiva. Estos principios fundamentales no son negociables", ha añadido.

La gran incógnita es saber cómo se aumentará la recaudación para evitar que el déficit se dispare. Mnuchin ha insistido en los últimos días en que el plan de reforma fiscal “se pagará por sí mismo a través del crecimiento económico que generará”. Es decir, que se generará tanta actividad que se contrarrestará cualquier pérdida, algo que desde sus propias filas cuestionan. “Hay muchas formas de hacer esto, y el presidente está empeñado en una reforma”, añadió Mnuchin. 


El plan desvelado hoy y entregado a los periodistas es de apenas una página y delinea “principios básicos” que deberán ser detallados más adelante. La propuesta fiscal de Trump, que había anunciado como uno de los elementos estrella su primer año de mandato, debe ser aprobada por el Congreso.

Los tramos para los trabajadores pasarían de siete a tres (10 %, 25 % y 35 %), se eliminaría el impuesto de sucesiones y se ofrecerían deducciones para el cuidado de niños, entre otros elementos. Asimismo, se aplicaría un impuesto para la repatriación de beneficios de las grandes empresas en el extranjero, a una “tasa muy competitiva”, pero que Mnuchin eludió concretar.

Fuera del plan, al menos de momento, quedaría un impuesto a las importaciones. La medida, que Trump repitió una y otra vez durante la campaña, proponía tasar con aranceles de hasta el 35% a los productos chinos y mexicanos que entraran en Estados Unidos. (El Mundo / La Vanguardia)