viernes, 14 de abril de 2017

18:08:00
MÉRIDA, Yucatán, 14 de abril.- Tal como informamos el pasado viernes, Santiago Alamilla Bazán cobró, tras renunciar a la dirección del Rastro Municipal, un finiquito de $516,718.94.

Un trabajador tendría que ahorrar por una década o más sin gastar un centavo para juntar una cantidad equivalente a la liquidación de Santiago Alamilla.

Eso nos llevó a preguntarnos ¿cuánto tardaría un trabajador municipal en ganar esa cantidad, que Alamilla cobró -se asignó a sí mismo- tras sólo año y medio de trabajo?

Suponiendo que guardaran todo su sueldo, no gastaran un peso, y no les retuvieran impuestos, éste es el tiempo que les tomaría, calculado con base en las cantidades mostradas en el tabulador de sueldos del Ayuntamiento de Mérida (sueldo bruto) tener el mismo dinero que el ex director del Rastro se llevó como finiquito:

Los trabajadores con menor sueldo en la Comuna son: Auxiliar de Comisarías, Operativo Interno H, de Mercados B, de Servicios Públicos D, Instructor D, Músico y Promotor D, con un salario mensual de 2,710. Si ahorraran cada centavo, tardarían más de 190.6 meses o 15 años y 11 meses en ahorrar la pequeña fortuna que Alamilla cobró como finiquito tras año y medio de trabajo.

Un Terracero, con un salario de 3,101, tardaría más de 166.6 meses o 13 años y 11 meses en alcanzar esa sustancial cantidad.

Un diligenciero, que gana $4,330 al mes, se tomaría más de 119.3 meses o 10 años en juntar los seis dígitos que se llevó Alamilla tras 18 meses de trabajo.

Un albañil gana entre $4,719 y 3,765, por lo cual tardaría más de 109.4 meses y 137.2 meses, esto es, poco más de 9 años y un mes y 11 años y 5 meses con el fin de ahorrar la cifra antes referida.

Un coordinador de servicios internos cobra entre $16,306 y $6,502, dependiendo de su nivel, por lo cual tendría que ahorrar por más de 31.6 meses (2 años y 7 meses) y 79.4 meses (6 años y 7 meses) para igualar el jugoso finiquito de Alamilla.

Estos cálculos, reiteramos, son previos a las deducciones de impuestos retenidos y otras retenciones que pudieran tener los trabajadores. Sumado a los gastos de la vida diaria (renta, luz, agua, teléfono, lo que gasta la familia en camión, comida, ropa, etc.) lo más probable es que los trabajadores antes referidos jamás puedan ahorrar, ni siquiera tras 30 o más años de trabajo, la cantidad que Santiago Alamilla Bazán cobró como finiquito. (José Repetto)

Recibo de la liquidación que cobró Alamilla al Rastro Municipal.