viernes, 10 de febrero de 2017

07:53:00
José Repetto

Desde que anunció su aspiración presidencial a mediados de 2015, Donald Trump tuvo a la mayoría de los grandes medios de EUA en su contra.


Auguraban su fracaso, magnificaban sus supuestos errores y mostraban encuestas cuchareadas (¿alguien aún cree en las encuestas?), todo con el fin de impedir que llegara.

Decían que no sería el candidato del Partido Republicano, y se equivocaron. Luego, cuando logró asegurar la nominación, que jamás ganaría en la elección general, y también se equivocaron.

Aunque sin querer le regalaron toneladas de publicidad, es de reconocerse que prevaleciera ante tal adversidad.

Los principales medios americanos tienen líneas editoriales contra la presidencia de Donald Trump. Ni un mes ha pasado y es evidente que la tendencia será la misma que siguieron durante la campaña: tirar lodo, sin descanso, todos los días para intentar impedir su reeleción en 2020.

Los medios en México también se han subido al tren contra Trump, centrándose evidentemente en sus posturas migratorias, las cuales distorsionan para aumentar sus ventas y lectores.

Sin poder citar una sola declaración, han acusado a Trump de ser racista y xenófobo, de odiar a los mexicanos. La realidad es que Trump jamás se ha expresado contra ninguna raza o nacionalidad, ni a favor de impedir que la gente de otros países vaya a EUA.

Eso sí, ha sido duro, como todo presidente debe ser, al señalar que México se ha aprovechado de ellos. Se ha expresado en contra de la inmigración ilegal, ha hablado sobre deportar a ilegales -lo cual también se hizo masivamente durante el gobierno de Obama, pero a él nadie lo critica porque era negro, carismático y demócrata- y de construir un muro -que de hecho ya existe en varios tramos- en la frontera con México.

México reacciona -infantilmente- a Trump

¿Por qué es malo deportar a una persona que está en tu país ilegalmente? Porque la cultura del mexicano aplaude la trampa y la deshonestidad.

Aunque nos quejemos superficialmente y en términos muy generales de la corrupción, de "los políticos corruptos", en lo concreto la defendemos y aplaudimos. En este caso, nos sobran excusas para defender al migrante ilegal.

Que está huyendo de la pobreza, que acá no iba a salir adelante, que tiene una familia que mantener, que deportarlo es separar a la familia que ya tiene allá, que es muy difícil y costoso lograr ser residente legal, que pobrecito, etc.

Aunque se hable de dignidad nacional tras la llegada de Trump, no tiene nada de digno ser un mojado, brinca muros o cava túneles y encima mendigar al país cuyas leyes estás violando. Así es como los ven, les guste o no, a quienes cruzan la frontera ilegalmente. No los respetan, ni los respetarán.

Nótese que argumentos muy similares podrían usarse para intentar justificar las acciones de un narcotraficante, ladrón o secuestrador, porque si algo sobra en México son excusas para proteger a un delincuente, y los migrantes ilegales son, por el solo hecho de haber allanado un país ajeno, delincuentes. Términos como "indocumentados" y "sin papeles" son eufemismos para minimizar este hecho, y frases huecas y sin sentido como "ningún ser humano es ilegal" demuestran un total desprecio no a la ley, sino a la realidad.

Millones de mexicanos residen ilegalmente en EUA y el gobierno mexicano no hace nada para parar este problema. Ante ello Trump ha dispuesto que México pague el muro, pues la inmigración ilegal en tales cantidades es un evidente ataque a su soberanía.

Por supuesto, el Gobierno de México tiene que oponerse en discurso, pero en el fondo todos sabemos que es una medida más que razonable.

Es un tema aparte el supuesto veto a los musulmanes. Éste es simplemente un bloqueo temporal de viajeros provenientes de 7 países del Medio Oriente, es de aplaudirse. Sí, falló la ejecución y se afectó a personas que ya eran residentes legales, pero es necesario defender a Estados Unidos, y occidente en general, de la amenaza del terrorismo islámico, así como del adoctrinamiento de futuras generaciones.

Hubiera sido muy fácil decir que me indignan las declaraciones y acciones de Trump, que México atraviesa tiempos difíciles y hay que unirnos, que somos víctimas porque otra cosa que le encanta al mexicano aparte de defender la corrupción es ser victimita llorona (hay gente que siguen lamentándose por la pérdida de Texas), que vayamos todos a las marchas pro gubernamentales y de acarreados del próximo 12 de febrero en distintas ciudades, que cambiemos nuestra imagen de Facebook y WhatsApp por el logo del PRI... perdón, la bandera de México.

Hubiera sido muy fácil subirme al tren de la indignación patriotera barata y escribir un artículo basura regurgitando mentiras y apelando a complejos, pero no sería ético sumarme a un discurso basado en falsedades y seguir azuzando irresponsablemente a la gente contra un gobierno que simplemente no nos ha hecho nada y busca, como todo gobierno debería, poner a sus ciudadanos, su gente, primero.

Si México sale mal parado en las negociaciones del TLC y el Muro, recordemos que Estados Unidos no nos debe nada. En vez de mendigar a un gobierno ajeno, exijamos al nuestro. A eso sí tenemos derecho.