lunes, 13 de febrero de 2017

13:29:00
Pedro Echeverría V.

1. La lección primera que recibí del marxismo (ciencia, ideología, método) en 1960 fue el combate contra el individualismo para comprender que no estoy sólo en el mundo; que para luchar por cualquier cambio debo agruparme y si no lo hago siempre seré derrotado. Que no debo luchar nunca por mis intereses individuales o particulares, mucho menos atropellando los intereses de los demás. Principios éticos que tienen mucho de cristianos, pero los adopté. Esta correlación la hice radical interesándome muy poco “mis intereses individuales o grupo” y buscando luchar siempre por asuntos generales.


2. Los yanquis (la clase dominante en EEUU), desde el fin de la Segunda Guerra, se convirtieron en “los dueños” del mundo al demostrar que poseían: a) la bomba atómica y las más poderosas armas, b) al lanzar un “plan Marshall de ayuda” para los países destrozados, c) al dominar la ONU e instalarla en Nueva York, d) al concentrar las deudas e intereses por cobrar, e) al mantener su dominio en los organismos de la ONU, etcétera. Desde entonces, los yanquis se convirtieron en “policía mundial” imponiendo sus intereses en casi todos los países. También desde entonces los yanquis se convirtieron en el enemigo principal de los pueblos del mundo.

3. El imperio yanqui (controlando bancos, venta de armas, empresas transnacionales y el dólar) desde 1944-45 “pacíficamente” ha saqueados a todos los países y gobiernos del mundo convirtiéndose en el país más rico del universo; a los pueblos que se han opuesto les ha dado golpes de Estado, los ha bombardeado, invadido e impuesto un gobierno del terror. ¿Ante esa situación se puede anteponer el individualismo de luchar por “nuestro país”, por no interesarnos lo que sucede en otros países y en el mundo? ¿Puedo gritar cínicamente “México, México, México” cuando sé que se está saqueando y masacrando países rebelados como Venezuela, Bolivia y demás?

4. Siento que luchar por defender “mi” país (México, sólo México) puede ser correcto en determinados momentos de fuerte agresión; pero hacerlo diciendo que es lo único que interesa, es individualismo chovinista de “gran nación”; mucho más limitado es defender a mi estado, a mi familia, a mí mismo. ¿Cómo no apreciar cuando Evo Morales y Nicolás Maduro se pronuncian a favor de México y contra el imperio? ¿Cómo olvidar a Francisco Javier Mina que siendo español vino a luchar con los mexicanos contra su propio país en 1817, o al argentino Ernesto (Che) Guevara que luchó junto a los cubanos por una revolución liberadora y luego se trasladó a Bolivia con el mismo objetivo?

5. Con mucha razón alguien señaló que “los revolucionarios no tienen patria, ni fronteras, ni nada que se parezca a sus intereses individuales, porque el mundo sólo es uno y es de todos”.  En México tenemos nuestros recuerdos, nuestras experiencias, nuestros bonitos e inolvidables momentos, pero no es un problema de muros y quien lo pague. La bronca real para la clase gobernante son los migrantes que “podrían ayudar a hacer una revolución en México” si no obtienen empleo. ¿Qué trabajo obtendrían si en México el desempleo es gigantesco por culpa de éste y los anteriores gobiernos que sólo han visto por sus muy particulares intereses?

6. Así que las marchas de ayer domingo, organizadas por el gobierno de Peña Nieto tirando dinero hasta por las ventanas, les sirvió para un carajo porque por que el grito: “Fuera Peña” fue el predominante. Me da la impresión de que los organizadores no pueden pasar a cobrar porque todo les salió mal. Se habla de 15 mil asistentes cuando las protestas que organizan los maestros de la CNTE son mucho más grandes a pasar que los medios de información  durante los últimos 15 días dedicaron mucho tiempo en propagarla. Asistieron 100 organismos membrete que no representan a nadie; pero los estudiantes que llegaron de curiosos a ver marchar a “su” rector que jamás les consultó, le pusieron brillo a la marcha pidiendo la renuncia del presidente Peña. (13/II/17)

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