domingo, 29 de enero de 2017

10:19:00
CIUDAD DEL CABO, 29 de enero de 2017.- Una investigación policial iniciada a principios de mes localizó hace unos días un matadero de asnos clandestino en Olifantshoek, en la provincia del Cabo Norte. Más de un centenar de asnos fueron brutalmente asesinados para comercializar con su piel. Este descubrimiento se produce una semana después de la incautación de 5.000 pieles de burro en una hacienda en Benoni, en la provincia de Gauteng.

El desmembramiento de esta red de comercio ilegal suponía el mayor descubrimiento de tráfico de pieles de asno en el país, y refleja la dimensión del problema. La venta dirigida a China de esta piel se ha convertido desde hace unos años en un grave problema para Sudáfrica y para muchos otros países africanos.

Ya en el mes de octubre este diario contactó con la Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (NSPCA, en sus siglas en inglés) en Sudáfrica. "Estamos horrorizados. Los asnos están siendo masacrados en Sudáfrica, Botsuana y Zimbabue y exportados de forma masiva e ilegal al lejano Oriente", relataron a EL MUNDO.

El comercio ilegal de piel de burro se ha convertido en el nuevo reclamo para las mafias asiáticas. (AFP)

Ahora, estas nuevas evidencias para ellos son sólo "la punta del iceberg". "Estos hechos demuestran que los animales siguen sufriendo y su población está disminuyendo drásticamente como ocurrió en Asia", denuncian.

Aunque no se realizaron arrestos en la granja de Benoni, se trata de "un avance importante en un caso contra un sindicato sospechoso de matar a los animales y transportar la carne y los cueros sin estar certificados", expone el diario sudafricano Mail&Guardian. La protectora de animales Highveld Horse Care Unit (HHCU)aseguró que as pieles quedarán confiscadas.

"La mayoría de los chinos desaparecieron al ser descubiertos porque no pueden contestar preguntas sobre si tienen papeles para exportar las pieles o la autorización veterinaria, demostrando que los animales están libres de enfermedades", alega uno de sus investigadores.

Según declararon testigos presenciales que trabajan cerca de la cabaña donde se encontraron almacenados los cueros, estos eran recogidos con regularidad por camiones conducidos por hombres asiáticos desde el año pasado. "Siempre hay pieles entrando y saliendo de aquí. Un camión entra y la piel sale con él. Nunca lo volvemos a ver", aseguró el testigo James Maluleke.

Débil regulación y menor cumplimento

El comercio ilegal de piel de burro se ha convertido en cuestión de meses en el nuevo reclamo para las mafias asiáticas y mueve millones de rands. Después de haber casi exterminado al animal en el lejano oriente, hacía falta un nuevo territorio con menos regulación y vigilancia en el que poder continuar con tal empresa. "La mayoría de los sacrificios se suelen hacer en la meseta esteparia", cuentan a EL MUNDO desde NSPCA.

Lejos de sacrificar a los animales de una manera digna, como estipula la Ley sudafricana, matan a los burros utilizando "martillos en la cabeza o cuchillos insertados en el cerebro" para ser después "pelados vivos", relata la organización de defensa. El motivo que impulsa a las mafias chinas para masacrar a decenas de equinos sin miramientos se llama ejiao.

El ejiao es un remedio tradicional chino al que se le atribuyen propiedades curativas únicas y que es muy utilizado en el norte del país. Entre sus usos, está la elaboración de elixires que ayudan a vencer el insomnio, paliar los dolores menstruales y tonificar la sangre, especialmente a las personas con escasez de glóbulos rojos. También es utilizado como tónico antienvejecimiento.

La sustancia gelatinosa a partir de la que se elabora el ejiao se encuentra en la piel del animal y tiene una textura similar a la de una especie de resina. "La gelatina es un ingrediente clave en la industria de ejiao de China, que produce tabletas, tónicos y un jarabe dulce. Las pieles son empapadas y guisadas para producir o liberar esta sustancia", dice el NSPCA.

La red de Benoni fue descubierta después de que una vecina alertase del mal olor que emanaba de una cabaña cercana y mandó una fotografía a la organización HHCU mostrando lo que parecía ser una piel de burro. Después de obtener una orden de allanamiento, la policía descubrió miles de pieles en un contenedor metálico cerca de la cabaña. El coste de un asno vivo en el norte de Sudáfrica está en toro a los 200 y 600 rands (entre 15 y 40 euros) pero una piel de burro puede valer hasta 7.000 rands en China (500 euros).

El año pasado cuatro personas fueron condenadas a ocho meses de cárcel por crueldad animal tras ser encontradas con un camión transportando a 41 burros de Limpopo a Randfontein.

A finales de 2016 un equipo de investigación de Al Jazeera presentó evidencias que vinculaban al Ministro de Seguridad del Estado, David Mahlobo, con el comercio ilegal de rinocerontes. En este sentido, y aunque no sea una especie protegida y en riesgo de extinción, el holocausto de burros africanos puede tener consecuencias nefastas para el futuro de la especie. "Sentimos que el gobierno no está haciendo lo suficiente", denuncia NSPCA, sin desestimar que pueda haber segundos intereses: "La corrupción siempre es posible", aseguran.

Esta problemática no es exclusiva en Sudáfrica. Países vecinos como Botsuana o Zimbabue e incluso Kenia han visto como la población de asnos se reducía a la vez que surgían los mataderos clandestinos, según han reportado organizaciones y diarios locales. La parte occidental de África tampoco se salva. Níger y Burkina Faso ha sido los pioneros en plantar cara al problema y a legislar para preservar al animal lejos del comercio ilegal.

En Burkina Faso, las exportaciones de cueros se dispararon de 1.000 en el primer trimestre de 2015 a 18.000 en el último, según declaró el director de Salud Pública, Adama Maiga, a medios locales. Ese mismo año en Níger fueron exportados 80.000 cueros frente a los 27.000 del año anterior.(Carolina Valdehíta / El Mundo)