viernes, 6 de enero de 2017

11:47:00
RÍO DE JANEIRO, 6 de enero de 2017.- La creciente guerra entre los mayores grupos criminales de Brasil generó una nueva matanza carcelaria que sacude hoy al país. Durante la madrugada, al menos 33 presos de la Penitenciaria Agrícola Monte Cristo (Pamc), de Boa Vista, en el norteño estado amazónico de Roraima, fueron asesinados en una acción que se cree fue lanzada en represalia por la masacre de 56 reclusos el lunes pasado en Manaos, capital del estado de Amazonas.

Según señaló el secretario de Justicia y Ciudadanía de Roraima, Uziel de Castro, los nuevos crímenes habrían sido cometidos por miembros del Primeiro Comando da Capital (PCC), la principal organización delictiva brasileña, con base en San Pablo, para vengar la muerte de sus integrantes en Manaos, a manos de la Familia do Norte (FDN), banda local aliada del segundo mayor grupo criminal del país, el Comando Vermelho (CV), de Río de Janeiro. Tras varios años de tregua, el PCC y el CV se encuentran ahora en medio de un abierto enfrentamiento como parte de su feroz disputa por las rutas del narcotráfico provenientes de los fronterizos Colombia, Perú, Bolivia, Paraguay y Venezuela.

Policías frente a la Penitenciaría Agrícola de Monte Cristo, em Roraima. (O Globo)

"Quien domina aquí es el PCC", afirmó de Castro, quien explicó que, a diferencia de lo ocurrido el lunes en Manaos, esta vez no hubo un motín.

Al igual que en la anterior matanza de esta semana, los cuerpos fueron hallados destrozados, varios de ellos decapitados.

La Pamc, la prisión más grande de Roraima, fue completamente aislada desde temprano y ocupada por el Batallón de Operaciones Policiales Especiales (Bope) de la Policía Militar estatal, que busca en el lugar las armas con las que fueron asesinados los presos. Mientras tanto, afuera del complejo penitenciario empezaron a juntarse familiares de los reclusos, en busca de información sobre sus seres queridos tras las rejas.

"Me enteré por los medios que ocurrieron muertes en el presidio y me vine para acá. Voy a quedarme hasta que sepa qué sucedió ahí dentro", señaló a la prensa Dorinha Dorentina, madre de dos presos.
Internos sometidos. (AFP)

Ya en octubre del año pasado, la Pamc y la vecina Penitenciaría Enio dos Santos Pinheiro, habían sido escenario de la primera "batalla" entre el PCC y el CV tras romperse su pacto de no agresión. En ese entonces, la violencia dejó 18 muertos.
Crisis en las cárceles

Repletas de jóvenes detenidos por delitos menores, las cárceles de Brasil son verdaderos centros de reclutamiento para las grandes bandas criminales y, más allá de ataques en las calles y favelas del país, es ahí donde se está concentrando la guerra entre el PCC y el CV.

Como telón de fondo, las prisiones brasileñas sufren un endémico problema de hacinamiento. Con más de 622.000 presos, Brasil tiene hoy la cuarta población carcelaria del mundo, detrás de Estados Unidos, China y Rusia. Los organismos defensores de los derechos humanos reiteran constantemente sus críticas a las condiciones de encarcelamiento, donde además, por ser muy fácil ingresar armas y teléfonos celulares, las bandas criminales continúan sus actividades.

La de hoy es la tercera peor masacre carcelaria de Brasil después de la de Carandiru de 1992, que dejó 111 muertos a manos de la policía, y de la de esta semana en Manaos, con un saldo de 56 muertes en medio de la lucha de bandas criminales. (Alberto Armendáriz / La Nación)