martes, 27 de diciembre de 2016

18:05:00
PEARL HARBOR, Hawai, 27 de diciembre de 2016.- El primer ministro japonés, Shinzo Abe, ha visitado este martes el memorial de Pearl Harbor para ofrecer sus condolencias a los estadounidenses muertos durante la Segunda Guerra Mundial. Le ha acompañado el presidente de EEUU, Barack Obama, quien hace cinco meses visitó Hiroshima. Obama ha recordado que “incluso las heridas de guerra más profundas pueden dar lugar a la amistad y una paz duradera.” Abe puso la relación entre ambos países como el ejemplo del poder de la reconciliación en un mundo donde “los horrores de la guerra aún no han sido erradicados.”

El 7 de diciembre de 1941, con el Ejército nazi a las puertas de Moscú y Japón expandiendo su poder en el Pacífico, los aviones nipones bombardearon por sorpresa la base naval de Pearl Harbor en Hawaii. Más de 2.400 estadounidenses murieron. Hasta entonces, EEUU había rehusado participar en el conflicto. El primer ministro británico, Winston Churchill, escribiría años más tarde que esa noche durmió aliviado. Estaban salvados. EEUU entraría en la guerra.

Abe (derecha) y Obama colocan coronas de flores en el memorial USS Arizona, en Pearl Harbor (Hawái), este martes. (AFP)

La importancia de Pearl Harbor no es baladí en el imaginario estadounidense. “¿Has visto la película? ¡Es fantástica!”, cuenta Shirley Laws, una tejana que entonces tenía 12 años. Discute con su marido, Doug, intentando recordar dónde estaba cuando oyó la noticia. Las discrepancias se esfuman al preguntarles por el impacto de Pearl Harbor: fue como otro 11 de setiembre.

La visita tiene varias lecturas. Una supone mirar atrás, honrar la memoria histórica y reconciliarse con un pasado oscuro que ambos países han rehuido durante décadas. Abe es el primer jefe de Gobierno nipón en participar en una ceremonia en el memorial. Obama fue el primer presidente en visitar Hiroshima durante su mandato.

La otra lectura implica mirar al futuro. En un momento en que el orden mundial inaugurado tras la segunda guerra mundial parece tambalearse, EEUU – la potencia hegemónica – se reúne con Japón para celebrar una de las alianzas cruciales de la segunda mitad del siglo XX. Tras la guerra, EEUU dedicó millones de dólares a reconstruir Japón, que había quedado devastado. Igual que el Plan Marshall en Europa, la ayuda tenía un objetivo geoestratégico claro: construir un dique de contención alrededor de la Unión Soviética y el bloque comunista.

Un mensaje a China

Funcionó: durante cuatro décadas, Japón fue la segunda mayor economía del mundo. En 2010 fue apeada del segundo puesto por un país que EEUU observa con mayor preocupación: China. En cierto modo, la visita de ayer manda un mensaje de unidad al gran rival de Japón en Asia y la mayor amenaza de EEUU en el mundo. La relación entre potencias es cada vez más tensa. Las disputas territoriales en el Mar de la China Meridional lo han convertido en uno de los puntos calientes del tablero geopolítico global; tanto, que no son pocos los amigos de las hipótesis que dicen que ahí podría empezar la tercera guerra mundial.

La presidencia de Trump, muy crítico con China, puede añadir grandes dosis de incertidumbre a un conflicto ya de por sí volátil. En su última rueda de prensa, Obama advirtió a Trump que fuera con cuidado. (Alan Ruiz Terol / El Periódico)