viernes, 30 de diciembre de 2016

19:28:00
Pedro Echeverría V.

1. Barack Obama, el presidente de los EEUU, impuso sanciones por los ciberataques en la campaña presidencial contra Hilary Clinton culpando al gobierno de Vladimir Putin de influir en las elecciones que ganó Donald Trump. Putin sonrió y no respondió a la expulsión en espera a que Donald Trump asuma la presidencia en 20 de enero próximo.  Dijo: “No le vamos a crear problemas a los diplomáticos estadounidenses. No expulsaremos a nadie. No prohibiremos ni a sus familias, ni a sus hijos disfrutar de sus lugares habituales de descanso en las fiestas de fin de año”. Inmediatamente el presidente electo dio muestras de simpatías y dijo: “Gran jugada [la de Putin]. Siempre supe que era muy inteligente”, dijo Trump en su cuenta de Twitter mostrando una vez más el cambio de ciclo en la política respecto al viejo enemigo de Estados Unidos.

2. Creo haber estudiado bien los antecedentes de la revolución rusa y la historia política de ese país hasta nuestros días; con excepción de Nikita Kruschev que en la primera mitad de los sesenta fue extrovertido en política mundial, puede decirse que desde Lenin (1917/24) y Stalin (1924/53), hasta el mismo Putin (2000/2008) y (2012/2016), los gobernantes han sido muy reservados. Obviamente no hablo de gobernantes socialistas porque en Rusia jamás se construyó esa sociedad, pero sí de personajes que durante muchos años han gobernado ese enorme país que se rompió a partir de 1989 con el simbólico derrumbe del muro de Berlín. Sin embargo, a pesar de lo que sucedió en Rusia, China, el bloque del Éste, Cuba, Nicaragua, sigue estando presente en esos países un espíritu, una lucha por construir sociedades muy diferentes a los de la llamada democracia occidental.

3. Podría demostrarse que Rusia, China, Cuba, Nicaragua y sus revoluciones armadas no pudieron con las fuerzas del imperialismo y su dominio mundial. Aunque hubo heroísmo, se cometieron mil errores y oportunismos en sus proclamas por construir el socialismo pero, al parecer no fueron los errores los determinantes; lo esencial es que el bloque de países capitalistas e imperialistas eran más fuertes y poderosos, contaron con más apoyo armamentista para someter los nuevos proyectos y nuevas ideas que buscaban destruir el poder capitalista establecido. Pareció un simple ensayo político/social, que la fruta no estaba madura o ese mismo imperio la cubrió y la mantuvo tapada esperando su putrefacción. ¿Cuánto faltará para que esas batallas de nuestros pueblos se conviertan en determinantes para la marcha del bienestar de los trabajadores?

4. Como diría el beatle John Lenon: “No creo en la magia, no creo en I ching, no creo en la biblia, no creo en el tarot”.  Tampoco creo en Trump, no creo en Putin, no creo en Jinping, no creo en Merkel. Sólo creo en que un día –no sé qué tan lejano esté- los pueblos despertarán y destruirán a su paso a todo aquello que durante siglos lo han dañado. Fue una sorpresa de Obama llegará por sus intereses en el partido Demócrata, hasta la expulsión de diplomáticos y lo mismo puede decirse de la respuesta de Putin que pudo calentar el ambiente de guerra expulsando a los yanquis de Rusia. Pero habría que esperar los próximos días para analizar las reacciones. Lo que puede vislumbrarse es que EEUU y Rusia sigan siendo los dos poderes imperiales (como la llamada “guerra fría” que continúen balanceando la situación mundial. (30/XII/16)