jueves, 1 de diciembre de 2016

15:19:00
Pedro Echeverría V.

1. Los pueblos de Rusia, China, Cuba, pusieron durante muchas décadas enormes trabajos y sacrificios; sus líderes, los rusos Lenin y Trotski, los chinos Mao y Chu, los cubanos Fidel y Raúl, -cuya inteligencia y honradez siempre se mantendrán a toda prueba- nada pudieron en 50 años contra el poderoso imperio yanqui y sus aliados gobiernos de Inglaterra, Alemania, Francia y Japón. Quisieron construir la sociedad socialista igualitaria, acabar con la explotación y la acumulación capitalista, erradicar la pobreza y la miseria, así como con todos los vicios muy negativos de las sociedades anteriores; sólo lograron limpiar algunas cosas para estacionarse en la misma sociedad capitalista bien clavada en la tierra. Con el estudio de esas tres experiencias se puede explicar fácilmente otros países que buscaron hacer parecido recorrido.

2. Pareciera que mientras exista en imperialismo encabezado por los EEUU –aún muy fuerte y poderoso, aunque se diga lo contrario- cualquier rebelión de dos o tres países sólo puede servir como ensayo que será destruido en corto a largo tiempo. Cuba, Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Ecuador; agréguesele Uruguay, Argentina, Brasil, son países con experiencias muy vivas de las diferentes estrategias que usa el imperio para frenar, desviar, aniquilar, cualquier proyecto social que tienda a chocar con el imperio y el capitalismo. Cuba fue el campeón de la resistencia de más de 50 años de bloqueo mundial ordenado por los EEUU y, a pesar de que la ONU, con sus 200 países votó casi unánimemente (solo con la oposición de EEUU e Israel) por el fin del bloqueo, el gobierno de Obama lo mantiene hasta hoy.

3. La explotación, la miseria, la desigualdad, sólo serán enterradas por los pueblos en rebelión en una veintena de países y otros que estén preparados a seguirlos; preferentemente que esos pueblos rebelados sean de los mismos países imperiales. Fidel está a la altura de Bolívar y otros héroes de la independencia de América que ayudaron a liberar a su patria y algunas otras; quizá a los diez años del triunfo de la revolución entendió –como el Ché en 1966- que no se podía hacer más y dedicó todo su tiempo a Cuba. Él supo que no se podría construir el socialismo en un solo país o en unos cuantos porque el socialismo era un sistema mundial; pero estaba atrapado. Lenin y Trotski no vivieron lo que buscaron construir; tampoco Mao y Chu vieron que su “socialismo” regresaría al capitalismo, ¿Será que Raúl termine negociando la plena restauración capitalista? (1/XII/16)