lunes, 14 de noviembre de 2016

21:09:00
Pedro Echeverría V. / 14-XI-16

1. En todo el estado de Yucatán se les ve visitando poblaciones, plazas públicas y hogares. Saben que pueden lograr el cargo de Gobernador 2018/14, por ello no descansan en su trabajo político. El que parece llevar ampliamente la delantera es Ramírez Marín por el enorme apoyo que tiene del presidente Peña Nieto y por los más de 10 cargos o comisiones que ha ocupado en este sexenio, inclusive en anteriores. El que inmediatamente le sigue es el diputado, hijo de Gamboa Patrón quien aún posee una enorme fuerza a pesar de que desde 1982 se ha mantenido en la cima del poder. Luego viene el hijo del fallecido Cervera Pacheco, que se mueve esencialmente entre los políticos de la CDMX y, por último, Mauricio Sahuí que se mueve en Yucatán usando su cargo local.

Jorge Carlos Ramírez Marín, Pablo Gamboa Miner, Felipe Cervera Hernández y Mauricio Sahuí Rivero.

2. Yucatán es un estado de apenas dos millones de habitantes con casi nula participación política desde siempre; su economía es muy pobre y su pueblo miserable. Cualquiera lo puede gobernar “con la mano en la cintura” porque quienes mandan y determinan son los más poderosos empresarios que se han puesto a construir plazas comerciales y otros negocios en los terrenos antes ejidales que rodean la ciudad de Mérida. Se pregunta: ¿Quiénes compran en esas plazas si la gente no tiene ingresos suficientes? ¿O es que son construcciones con “dinero lavado” que no necesitan vender? ¿O hay un dinero suficiente en las clases medias acomodadas y altas, así como viajeros de Campeche, Quintana Roo y Tabasco? ¿Cómo funciona esa economía?

3. El candidato a gobernador de Yucatán hasta hace 15 años era seleccionado por el presidente saliente en agosto y el presidencial se destapaba en septiembre; se corrió ocho meses para que sea seleccionado por el presidente en funciones. Así que la batalla por la gubernatura se ha iniciado hace varios meses y el dinero corre a raudales. Los del PAN sólo tendrían oportunidad de otra, una segunda gubernatura, si hubiera otro presidente de la República panista como Fox, quien impuso a Patricio Patrón o, también si la iglesia católica se moviera adecuadamente. Pero también podrían resurgir las “concertacesiones”, es decir, que el PRI, el PAN y hasta el PRD lleguen a acuerdos nacionales de conveniencia. ¿Y el voto del pueblo? Ese se dirige por los medios con enorme facilidad. (14/XI/16)

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