jueves, 13 de octubre de 2016

23:34:00
ROMA, Italia, 13 de octubre.-El tráfico de animales es una de las lacras contra las que lucha la protección del medio ambiente. Cada año miles de especies son víctimas del comercio ilegal cuyo impacto supone un grave daño en multitud de animales como los rinocerontes o los elefantes. A pesar de que estos últimos son quizá los ejemplos más conocidos del tráfico animal, no es la especie que más lo sufre ya que este dudoso honor lo ostenta el singular pangolín y que actualmente está en peligro de extinción debido a su caza masiva por ser considerado un manjar en el sureste asiático.

Pequeños mamíferos en parte similar en apariencia a hormigueros, pero con un cuerpo revestido en su mayor parte por escamas. Los pangolines, una de las especies más sujetas a comercio ilegal ha sido el centro de uno de los debates en la Citis, la conferencia sobre el clima y el medio ambiente que se celebró en Johannesburgo, Sudáfrica. Aquí delegados de 180 países se han tomado medidas para garantizar una mayor protección para muchas especies amenazadas y para fortalecer el compromiso contra el aumento exponencial de la caza furtiva y el tráfico de vida silvestre. Situación que podría ser crucial para preservar el futuro de los pangolines. "Gran parte de la fauna del mundo está amenazada por la caza furtiva y el comercio no sostenible, dice Isabel Pratesi, directora del Programa de Conservación de WWF Italia - Los gobiernos deben actuar con valentía a la conservación de la vida silvestre"-.

A pesar de que no existen cifras oficiales sobre el volumen de animales que mueve este siniestro mercado, la publicación de una fotografía en la que aparecen más de 4,000 pangolines muertos ha sacudido de nuevo las conciencias de las agrupaciones medioambientales. Una cifra estremecedora sobre todo si se tiene en cuenta el grave peligro en el que se encuentra este animal, ya que las ocho especies de pangolines que existen en el mundo están al borde la extinción. En el mercado, por un kilo de estos animales puede llegarse a pagar cerca de 1,500 dólares.

La caza masiva y el tráfico de esta especie se debe a la demanda que existe alrededor de la misma. Considerado como un manjar y con propiedades casi mágicas para la medicina tradicional, hacen que sea muy complicado disuadir a los cazadores furtivos. La lucha contra las bandas organizadas es muy compleja e infructuosa en la mayoría de los casos. Los expertos aseguran que estas matanzas únicamente dejarán de producirse si la demanda de estos animales desaparece, algo que parece muy alejado de la realidad actual.

Vietnam es uno de los lugares donde el consumo de pangolín está llevándolo a la extinción. “El problema, no es la gente pobre y sin educación de Vietnam, sino la élite adinerada –las autoridades gubernamentales y los ricos hombres de negocios– que piden pangolín para demostrar su estatus o para celebrar un acuerdo. 90 millones de vietnamitas no pueden ver más pangolines en su propio país porque unos pocos funcionarios o comerciantes ricos se los quieren comer”, ha señalado Nguyen, director de la organización Save Vietnam’s Wildlife. (BBC)