lunes, 3 de octubre de 2016

01:54:00
MÉRIDA, Yucatán, 3 de octubre.-Para comenzar bien octubre, visitamos el sábado la Bici-Ruta Nocturna organizada por el Ayuntamiento de Mérida, sin participar en el recorrido (no sé montar bicicleta, puedo aprender) pero disfrutando del ambiente al comienzo de Paseo Montejo, oscuro pero bien vigilado por policías. Fuimos al Remate (qué ilógico nombre), donde una feria se instala cada sábado. Puestos ofrecían joyas de bisutería y un bonito aderezo color turquesa nos llamó la atención; una amable vendedora nos lo brindó. Vimos a un caricaturista que vende retratos y de lejos un espectáculo organizado por la Comuna.


Tranquila y familiar la Bici-Ruta nocturna del Remate.


El Monumento a los Montejo y a la derecha "El Gran Café", que fracasó.


Pero nosotros vinimos a cenar a "El Impala".


Lo que yo nunca había visto: "El Impala" cerrado a las 9 de la noche. Pregunté y un empleado me informó que están remodelando y vuelven a abrir el miércoles. Volveré a ver cómo quedó y a comer un sándwich club.


Ante el imprevisto, ¿dónde cenar? Nos encaminamos a nuestro parque, el Parque de Santa Ana, pasando por la gasolinera. Pero a esa hora no abre "Manjar Blanco", de doña Míriam Peraza Rivero (quien sabe cocinar), donde van a desayunar sabroso mi tío el notario santanero Abog. Gustavo Monforte Luján (Monforte y Luján Asociados SCP, en la 56) y políticos de buen diente (pregúntenle si no a Jorge Carlos Ramírez Marín).


Llegamos al "El Negro Gil", agradable comedero donde un trovador y un flamboyán daban un muy meridano ambiente. Cenamos relleno negro, cochinita y un caldo sencillo y no perdonamos la Coca-Cola. En la foto de José Repetto, una pequeña que fue a cenar a Santa Ana con su familia.

Satisfecha, me retiré en un taxi a mi casa en el Barrio de Santiago.

Todo esto fue tras que el sabio Franz Fortuny me explicó por qué no debía yo comer a diario cinco huevos pasados por agua (¡ricos!, se parece a esa dieta a la omelette de aquel antojadizo noble francés, no recuerdo cómo se llamaba, que disfrazado huía de los revolucionarios y fue descubierto al preguntársele cuántos huevos quería en su tortilla. "Veinte", dijo. Lo guillotinaron), 150 al mes, y fideos asiáticos, vulgo sopas Maruchan, que descubrí este verano, sino que puedo comer sano con $70. Franz es convincente. Leticia Roche, quien estuvo en la Bici-Ruta, guisa y lleva a la mesa hospitalaria la cocina vegana, tiene la buena mano de su hermano Rochef, el del toque gourmet con sus salsas habaneras, de xkatic y chamoy.

Esa dieta de oeufs pochés y ramen la inventé a raíz de peripecias odontológicas que me atienden los muy eficaces doctores Carlos Núñez Erosa en "Círculo Dental", en la Av. Campestre, y su alumna Nina Roxana Menéndez Peraza.

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Entre bisutería, cena para dos personas (madre e hijo) y taxi de regreso, gastamos $400. 

Es muy agradable vivir en Mérida. Aquellas personas que quieran compartir experiencias positivas, interesantes y gratas de vida en nuestra ciudad, pueden enviar sus escritos con fotografía (cuantas más, mejor) a libertadexpresionyucatan@outlook.com o jm4847@gmail.com donde serán publicados previa aprobación de su director, José Repetto. (MTMM)