domingo, 9 de octubre de 2016

18:13:00
BARCELONA, España, 9 de octubre.- El epidemiólogo Miquel Porta, especialista en investigación de la incidencia del cáncer en el Institut de Recerca del Hospital del Mar, sugiere seguir dietas bajas en calorías, dormir bien y tomar fruta y verdura frescas: 

-¿Es posible prevenir el cáncer? Seguro que sí. Una parte importante de las causas que desencadenan un cáncer se pueden evitar escogiendo determinados alimentos, eliminando el tabaco y reduciendo la permanencia en zonas de alta contaminación ambiental.

-¿Qué cánceres son evitables? Es arriesgado decirle a alguien que si no hace tal cosa nunca sufrirá un cáncer. Lo que sí sabemos es que muchos tipos de tumores malignos están influenciados por aspectos ambientales y nutricionales.


-¿Por ejemplo? Sabemos que el fumador, quien consume tabaco, compra muchos números en la lotería del cáncer. Y toca. En el cáncer de mama, por desgracia, conocemos muy pocas cosas que permitan evitarlo, los cambios dietéticos le influyen poco. Sí que está demostrado que hacer ejercicio físico constante reduce el riesgo.

-¿Qué tipos de cáncer puede inducir el tabaco? Está asociado al cáncer de pulmón, de estómago, de laringe, de páncreas y de boca, entre otros. Pero es evidente que no todos los enfermos de cáncer de pulmón eran fumadores, ni todos los fumadores lo sufren. En el cáncer confluyen muchas causas.

-¿Qué alimentos aconsejaría evitar? Los procesados, los que han pasado un tratamiento de elaboración en los que han sufrido alguna transformación. Enlatados, envasado en bote, reducidos a polvo…Lo que se ha tratado y ha dejado de ser fresco.

-¿Embutidos? El consumo frecuente de embutidos, en global, está relacionado con el cáncer de colon. Si son de muy buena calidad y se toman con prudencia, el riesgo se reduce. No recomendaría a nadie que coma un bocadillo de chorizo todas las mañanas. El cáncer es reflejo de un estilo de vida, de hábitos y actitudes que se mantienen durante largos períodos de la vida.

-¿Qué ocurre con los productos enlatados? Han superado procesos que los han conservado. En algunos casos, por ejemplo las latas de fabada, el envase se recubre internamente con una especie de laca que, cuando el bote se calienta, desprende una sustancia parecida a las hormonas, que denominamos disruptores endocrinos.

-Y se ingieren con la fabada. Sí. En el cuerpo, imitan al funcionamiento de las hormonas, y promueven la aparición de los cánceres hormonodependientes, en especial los de colon y el de mama. Si esa degustación se hace una vez en la vida, probablemente no pasará nada. Lo conveniente es no calentar dentro de su envase ningún alimento enlatado.

-¿Y los que se venden en plásticos cerrados al vacío? Si se calientan en un microondas dentro del envase, implican el mismo riesgo que la comida calentadas en la lata. El plástico caliente desprende las citadas partículas, que entran en contacto con la comida.

-¿Qué alimentos recomendaría? Las frutas y verduras frescas son productos protectores frente a los cánceres vinculados con el intestino, la digestión y la deglución. También el pescado fresco.

-¿Comparte la posición de quienes sugieren evitar las carnes rojas? Hay hamburguesas de alta calidad, que yo cocino para mis hijos con toda tranquilidad. Depende de la grasa que contenga la carne y de la frecuencia con que se deguste. No aconsejaría tomar más de dos o tres veces por semana carne roja. Las grasas animales contienen pesticidas, compuestos tóxicos persistentes, que abundan en la carne.

-Este tipo de consejos inquietan a los hipocondriacos. Sí, y eso no es conveniente. Es importante no acabar todos enneurados por miedo a sufrir un cáncer, ni obsesionarnos con la dieta. Es sano estar informado, conocer qué nos conviene para poder escoger cuando es posible. Un consejo general: es importante dormir bien .

-Dormir bien. Y las horas necesarias. Es un recurso sencillo, que no siempre se cumple. Otra forma de protegerse frente al cáncer es comer lo justo: seguir una dieta de pocas calorías, de forma cotidiana. Ingerir de forma habitual un exceso de calorías implica riesgo de sufrir cáncer, en especial, los del aparato digestivo. Las calorías proporcionadas por la grasa son las peores.

-¿La incidencia del cáncer varía en función de los recursos económicos? La crisis económica es demasiado reciente, no tenemos perspectiva epidemiológica. La desigualdad a que ha dado lugar esta crisis generará problemas de salud, sin duda. La comida saludable, fresca y ecológica es cara. Una reciente investigación sobre la población de Barcelona ya demostró que la mortalidad por cáncer es más elevada entre los ciudadanos con nivel educativo más bajo. El cáncer de mama, en cambio, se detecta más entre las mujeres de clase alta. (Àngels Gallardo / El Periódico)