domingo, 16 de octubre de 2016

14:00:00
BANGKOK, Tailandia, 16 de octubre.- Tres días después de la muerte del rey Bhumibol Adulyadej, Tailandia aún sigue sin fecha para el proceso de sucesión. La coronación del príncipe heredero, Maha Vajiralongkorn, tardará aún meses, probablemente más de un año. Pero para acallar especulaciones que pudieran generar inestabilidad política o preocupación en los mercados financieros, el Gobierno se ha apresurado a lanzar un mensaje de continuidad: antes o después, Vajiralongkorn será sin duda el nuevo soberano.

Vaijiralongkorn "ha dicho que en estos momentos todo el mundo está triste, él está todavía triste, así que todos debemos esperar hasta que pasen estos trágicos momentos", según ha indicado el primer ministro, el general Prayut Chan-ocha, en una alocución televisada a última hora del sábado. "Una vez que hayan pasado las ceremonias religiosas y los funerales será el momento de proceder" con la coronación.


Como príncipe nombrado formalmente heredero en 1972, y único hijo varón del rey, Vajiralongkorn es ahora el encargado de encabezar los ritos funerarios por su padre, que comenzaron el viernes con un baño simbólico y culminarán con la cremación del cuerpo. En otras ocasiones previas, los preparativos para esta formalísima ceremonia se han prolongado meses; para despedir al que fuera Rama IX pueden durar un año, el plazo que se ha marcado de luto oficial.

Las funciones de la jefatura de Estado corresponderán al nuevo regente, el general Prem Tinsulanonda, de 96 años, como presidente del Consejo Real, tal y como prevé la Constitución, según ha precisado el primer ministro. Prem, gran confidente del soberano fallecido, es uno de los hombres más poderosos de Tailandia y cercano al Gobierno actual; antiguo jefe de Gobierno, es uno de los principales representantes de las élites conservadoras palaciegas.

La precisión de Prayut sobre las tareas de Estado es importante. En agosto se aprobó una reforma constitucional, impulsada por el Gobierno militar al frente del país desde 2014 y que concede a los dirigentes militares mayores atribuciones para supervisar a futuros gobiernos civiles. Promulgar la Constitución reformada es una competencia del jefe de Estado. Es decir, ahora mismo y sin cambios inmediatos en el horizonte, de Prem.

El año próximo deberían convocarse asimismo elecciones generales, pero los analistas apuntan la posibilidad de que Gobierno y regente invoquen el luto oficial para aplazarlas hasta 2018.

El anuncio, el pasado jueves, de que Vajiralongkorn había pedido más tiempo antes de ser proclamado rey había causado extrañeza. Bhumibol sí fue nombrado rey el mismo día en que se anunció el fallecimiento de su predecesor, su hermano Ananda Mahidol, muerto de un disparo hace 70 años. El heredero, que el sábado se reunió con Prayut y con Prem, ha alegado, según las explicaciones oficiales, que quiere concentrarse ahora en participar en el luto por su padre antes de hacerse cargo de las funciones de Estado.

Para evitar conjeturas que puedan generar inestabilidad, Prayut ha insistido, no obstante, en que no cabe duda de que el príncipe heredero acabará ascendiendo al trono. Un príncipe impopular en Tailandia, dada su tumultuosa vida sentimental, con tres divorcios a sus espaldas, y el hecho de haber residido la mayor parte de su tiempo en Alemania.

“Una de las importantes cosas que [Vajiralongkorn] ha dicho es que la gente no debe preocuparse o sentirse confundida por los asuntos de Gobierno, incluida la sucesión real”, indicó en su alocución. El proceso de relevo en el trono está establecido desde hace un largo tiempo por “la Constitución, la Ley Real y la tradición”. Aunque la coronación vaya a celebrarse después de la ceremonia de cremación, la proclamación como rey, una función del Parlamento, puede celebrarse en cualquier momento previo.

Por si las palabras de tranquilidad no fueran suficientes para acallar las especulaciones, el Gobierno ha impuesto una serie de medidas para silenciarlas. Las directrices oficiales del Gobierno imponen que las informaciones que se publiquen sobre la muerte del rey o el proceso de sucesión tendrán que recibir la aprobación oficial. “No se permitirán críticas o análisis”, apuntan las directrices, publicadas por el periódico The Nation. Además, las compañías de telecomunicaciones han pedido a sus clientes que informen de posibles comentarios conflictivos en las redes sociales, en un país donde unas leoninas leyes de lesa majestad imponen hasta 15 años de cárcel a quienes sean hallados culpables de injurias a la monarquía o la familia real.

Las autoridades tailandesas han cancelado actos oficiales y eventos festivos. La gran mayoría de los ciudadanos luce prendas blancas o negras, los colores del luto oficial. Algunos de los lugares más emblemáticos de la industria del sexo en Bangkok se han visto forzados a cerrar, y en los lugares públicos la publicidad enlatada se ha apagado o sustituido por mensajes de condolencia. Algunos restaurantes han dejado de servir alcohol. Pero la mayoría de las atracciones turísticas y los comercios permanecen abiertos: el sector turístico, que el año pasado acogió a 33 millones de visitas, representa un 10% de la economía local. (El País)