domingo, 18 de septiembre de 2016

11:51:00
CIUDAD DE MÉXICO, 18 de septiembre.- Donald Trump terminó la semana con éxito en la contienda electoral rumbo a la Casa Blanca. Primero, el presunto desmayo de su rival Hillary Clinton –que puso en entredicho su salud–, lo colocó por delante de las encuestas en estados clave, y ahora, la explosión ocurrida en Manhattan parece alentar más el discurso del republicano sobre la amenaza que representan los migrantes en Estados Unidos.

A 51 días de la contienda electoral que se llevará acabo el próximo 8 de noviembre, la distancia entre los dos principales candidatos: Hillary Clinton (demócrata) y Donald Trump (republicano) se hace más estrecha.

El jueves, una encuesta publicada por el New York Times y CBS News mostró un empate entre ambos contendientes en intención de voto a nivel nacional.


Si a la competencia entre ambos candidatos se añadía la de los principales partidos minoritarios, el Partido Libertario (Gary Johnson) y el Partido Verde (Jill Stein), Clinton y Trump obtuvieron sendos 42 por ciento de apoyo de posibles votantes.

Cuando preguntaron por Clinton y Trump a los encuestados que aseguraron tener intención de votar, el apoyo se repartió entre el 46 por ciento para Clinton y el 44 por ciento para Trump, dentro del margen de error del 3 por ciento.

De acuerdo con el New York Times, Trump lidera a Clinton entre los votantes de raza blanca (57 frente a 33 por ciento), pero la demócrata se impone con fuerza entre mujeres, latinos y ciudadanos negros.

La RealClearPolitics, una web que recopila encuestas, muestra resultados muy similares, con Trump un punto por delante en Ohio y 0.7 en Florida, aunque todavía 0.6 por detrás de la ex Primera Dama en Carolina del Norte.

En la encuesta de Bloomberg, la ventaja la lleva Donald Trump por 5 puntos porcentuales en Ohio, una brecha que subraya los desafíos para la demócrata en los estados fundamentales del llamado “Cinturón del óxido” tras atravesar uno de los momentos más duros de su campaña.

El candidato republicano aventaja a Clinton por 48 por ciento a 43 por ciento entre quienes probablemente vayan a votar en una disputa entre los dos y por 44 por ciento a 39 por ciento si se incluye a otros candidatos.

La encuesta se realizó entre el viernes y el lunes, mientras llovían críticas contra Clinton por decir que la mitad de los simpatizantes de Trump eran un “canasto de los deplorables” y resurgía la preocupación por su salud después que un video la mostró tambaleándose al abandonar una conmemoración del 11 de septiembre con lo que, según afirmó su equipo de campaña, se trataba de un brote de neumonía.

La web de análisis político FiveThirtyEight también destacó la ventaja del magnate en Florida, Ohio y Carolina del Norte, tres estados clave para ganar la Presidencia.

Clinton, que antes lideraba con comodidad los sondeos en estos estados, también ha perdido gran parte de su ventaja en Pennsylvania, Michigan, Wisconsin y Colorado, y se encuentra empatada con el republicano en Nevada.

Una encuesta de YouGov reveló que el estado de salud de Hillary Clinton podría influir en los votantes estadounidenses. Según la organización, cuando se les preguntó a los ciudadanos si consideraban que la demócrata tenía una salud adecuada para servir como Presidenta, el 39 por ciento consideró que está en buena salud, frente al 38 por ciento que dijo que no.

En contraste, el 63 por ciento de los encuestados consideraron que Donald Trump está en buena salud para gobernar el país, un punto más que en el sondeo hecho una semana antes.

“Fronteras abiertas cuestan vidas”

Donald Trump, que ha hecho de una política estricta ante la inmigración una pieza central de su campaña a la presidencia, aseguró el sábado que “no se perderá ni una sola vida estadounidense más en nombre de las fronteras abiertas”.

Ayer, una explosión en un concurrido barrio de Manhattan dejó como saldo 29 heridos. El Alcalde, Bill de Blasio, descartó que hubiera relación con el terrorismo pero describió el suceso como “un acto deliberado”.

Hace tiempo que Trump se muestra duro en materia migratoria. El año pasado inició su campaña describiendo a México como una fuente de violadores y delincuentes, y prometió construir un muro impenetrable en la frontera sureña del país. No ha propuesto una vía legal para que las personas que viven en el país sin permiso legalicen su situación, aunque se ha retractado de su reclamación inicial de deportaciones masivas de millones de personas que no han cometido delitos más allá de sus infracciones migratorias.

Sin embargo, también ha rechazado lo que describe como “amnistía”, afirmando que aquellos que quieran vivir en Estados Unidos de forma legal tendrán que marcharse y esperar a entrar de nuevo desde sus países de origen.

También ayer, Trump arremetió contra el ex Secretario de Defensa que describió al candidato republicano como “sin remedio” en materia de seguridad nacional.

Robert Gates, que ocupó el puesto bajo presidentes de los dos grandes partidos, escribió el sábado en el Wall Street Journal que Trump está “obstinadamente desinformado” sobre el mundo. En un mitin en Colorado Springs, Colorado, Trump llamó a Gates “un absoluto payaso”, insinuó que “probablemente tenga un problema que no conocemos” y después afirmó que él sería “mucho mejor en lo que hace” que el ex Secretario.

Sin embargo, Trump no aludió el sábado a ninguna de las polémicas que dominaban la escena política el día anterior: no se refirió a su decisión de reconocer por fin que el Presidente, Barack Obama, nació en Estados Unidos, ni tampoco su llamada a que los agentes del servicio secreto que escoltan Hillary Clinton vayan desarmados y “veremos qué pasa” entonces.

El compañero de fórmula de Trump, el Gobernador de Indiana Mike Pence, publicó el sábado una carta de dos páginas en la que su médico declaraba su “excelente” estado de salud, resumiendo su historial médico y los resultados de un chequeo en julio. Pence, de 57 años, publicó la misiva después de que también Hillary Clinton y su compañero de campaña, Tim Kaine, divulgaran algunos datos de su historial médico.

Política proteccionista

El presidente de Ford, Mark Fields, afirmó que Donald Trump está equivocado cuando dice que la compañía automovilística despedirá empleados en Estados Unidos cuando empiece a producir su gama de vehículos pequeños en México.

Fields también señaló en declaraciones a CNN que Ford trabajará con cualquiera que sea elegido Presidente de Estados Unidos y evadió una pregunta sobre si las medidas propuestas por Trump pueden hacer cambiar la decisión de la compañía de transferir su producción de vehículos pequeños a México.

“Somos una compañía global e invertimos globalmente. Cualquier administración que sea elegida, tenemos una historia como compañía de trabajar con cualquier administración con el objetivo del desarrollo económico tanto en el mercado nacional de Estados Unidos como en donde sea que tenemos negocios”, afirmó Fields.

Trump criticó este miércoles la decisión de Ford de transferir su producción de vehículos pequeños a México, donde el fabricante estadounidense está construyendo una planta por un valor de mil 600 millones de dólares de inversión.

El candidato republicano también afirmó que Ford realizó el anuncio ayer por temor a que gane en las elecciones de noviembre y que si gana, gravará con un arancel del 35 por ciento la importación de vehículos producidos por Ford en México.

“¿Sabes lo que va a pasar? Nunca se van a ir (a México)”, declaró Trump, que calificó de “desgracia” que “antes los automóviles se hacían en Flint (Michigan) y no se podía beber el agua de México. Ahora los autos se hacen en México y no se puede beber el agua de Flint”, en referencia a la crisis de agua potable de esa localidad.

Fields negó categóricamente que Ford vaya a despedir un sólo empleado por la transferencia a México de la producción y dijo que va a “reemplazar esos productos con dos nuevos para que no se pierda ni un sólo empleo”.

Fields también defendió a Ford al indicar que la compañía ha creado más de 28 mil empleos en Estados Unidos durante los últimos cinco años.

“Las inversiones de Ford nunca han sido más fuertes”, añadió Fields, que cifró en más de 12 mil millones de dólares las inversiones realizadas por el fabricante en Estados Unidos durante los últimos años.

El directivo de Ford añadió que los beneficios que la compañía obtiene en otros países vuelve a Estados Unidos, donde se decide cómo invertir ese dinero. (Sin Embargo)