viernes, 9 de septiembre de 2016

19:24:00
MÉRIDA, Yucatán, 9 de septiembre.- Contribuir a un mejor desarrollo agropecuario y responder a los desafíos del cambio climático fueron parte de los objetivos del Seminario de Agroecología que organizó el Campus de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).

De izquierda a derecha, Atilano Ceballos Loeza, de la Escuela de Agricultura Ecológica “U Yits Ka´an” de Maní, Marcos Torres León, director de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia y Carlos Bojórquez Urzaiz, de la Secretaría de Innovación, Investigación e Estudios Superiores de Yucatán.

Investigadores de diferentes universidades como la UNAM, UAM, de Chiapas, así como del Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD) y de la Escuela de Agricultura Ecológica “U Yits Ka´an” de Maní, intercambiaron conocimientos con estudiantes y campesinos que participaron en el encuentro.

En el acto inaugural, que incluyó una ceremonia maya de los sonidos del caracol para venerar los cuatro puntos cardinales de la tierra, el director del Campus Marcos Torres León manifestó que la UADY promueve estas acciones para generar el intercambio de conocimientos.

Manifestó que el Seminario se enmarca en el compromiso de responsabilidad social que tiene la Máxima Casa de Estudios, y en lo particular, en esa visión de contribución social que tiene el Campus de Ciencias Biológicas y Agropecuarias desde hace 45 años.

En su mensaje refirió sobre la licenciatura en Agroecología de la que han egresado seis generaciones de profesionales.

Reconoció el perfil académico que se promueve en los programas de estudios y que permite que las nuevas generaciones tengan un alto compromiso por dedicarse al campo. “No es fácil en la sociedad actual seguir el sol y trabajar en el campo, bajo la filosofía de la agroecología”, dijo.

El Seminario de Agroecología incluyó ponencias magistrales en torno a temas como las innovaciones y competitividad, agricultura familiar, cambio climático, prácticas y principios de la producción agroecológica, la conservación de biodiversidad y agrobiodiversidad, así como fomento al rescate de conocimientos ancestrales.

El representante de la Secretaría de Innovación, Investigación e Estudios Superiores de Yucatán, Carlos Bojórquez Urzaiz, reconoció la labor universitaria y los esfuerzos por involucrar los saberes de los pueblos originarios. “La única manera de innovar la agricultura en Yucatán es recuperar sus raíces que le han permitido sobrevivir a lo largo de los años”, subrayó.

El coordinador del Seminario de Agroecología, Wilbert Trejo Lizama, explicó que parte importante de la jornada es también insistir en la necesidad de incluir a los profesionales de Agroecología en la planeación y elaboración de políticas públicas orientadas al campo.

-Nuestros egresados están tratando de influir en los cambios de programas y políticas públicas para mejorar los servicios a productores, así como en los insumos y prácticas que se desarrollan, precisó.

En ese sentido, remarcó que es necesario que los agroecólogos se puedan involucrar más en los programas de extensión y servicios a productores.

Al hablar de los retos en los campos desde el punto de vista de la agroecología, comentó que es necesario cambiar la estrategia de producción, reducir el uso de agroquímicos, mejorar el uso de razas locales porque la sociedad y el medio ambiente así lo demandan.

Una de las investigadoras, Alejandra Castro González de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), urgió que el gobierno federal debe incentivar más la actividad agrícola, a la par de la industrial.

Hizo ver que en países del primer mundo, la academia es de vital importancia y como ejemplo, citó que en esos países cuando se requiere recursos para la industria, se vinculan gobierno, academia e industria, lo que no ocurre en este país.

En México se compran las tecnologías del extranjero, aún siguen vendiéndonos “espejitos” y nosotros les entregamos “oro” porque esas tecnologías están caducas, obsoletas y contaminan más de lo normal, concluyó. (Boletín)