miércoles, 28 de septiembre de 2016

18:37:00
WASHINGTON D.C. / NUEVA YORK, 28 de septiembre.- Michelle Obama destapó este miércoles el tarro de las esencias contra Donald Trump, a quien llamó "cruel y errático", en una jornada marcada por una exhibición de unidad de los demócratas en torno a su candidata, Hillary Clinton, en un esfuerzo por aprovechar al máximo la victoria de ésta en el debate presidencial con Donald Trump, el lunes. Porque, además de con el apoyo de la primera dama, Clinton contó con el de su rival en las Primarias, Bernie Sanders, en otro mitin.

Michelle Obama es vista favorablemente por el 64% de los estadounidenses, lo que implica que goza de una popularidad muy superior no sólo a la de su esposo, el presiente, Hillary Clinton, y Donald Trump, sino también a Bill Clinton y Melania Trump, los cónyuges de los candidatos. En su discurso en el estado de Pennsylvania, donde Hillary no puede permitirse perder, la primera dama dejó claro que los demócratas van a explotar el debate del lunes al máximo.

Obama se centró en la afirmación de Trump, en ese debate, de que él tiene "una personalidad mucho mejor" que Hillary para ocupar el cargo de presidente para atacarle sin misericordia.

"When making life-or-death, war-or-peace decisions, a president can't just pop off or lash out irrationally," dijo Michelle Obama en apoyo a la candidata demócrata a la Presidencia, en la Universidad de La Salle de Filadelfia. "We need an adult in the White House. I guarantee you." (Enlace a vídeo en CNN)

"Cuando se trata de analizar la cualificación que debemos demandar a un presiente, lo primero que debemos demandar es que se tome el trabajo en serio", dijo Obama antes de añadir: "Necesitamos para la Presidencia a una persona que sea constante y que sepa controlarse, porque cuando se trata de tomar decisiones de vida o muerte o guerra y paz, el presidente no puede ponerse chulo o 'saltar' de manera irracional. No, necesitamos un adulto en la Casa Blanca". El discurso de Obama fue en Pennsylvania, un estado que Hillary no puede permitirse perder bajo ningún concepto.

Menos espectacular, pero más importante políticamente es el respaldo de Sanders. Él disputó las Primarias a Clinton y su derrota dejo un poso de resentimiento entre parte de sus seguidores. Pero, además, Sanders es extremadamente popular entre la llamada generación de los Millennials, es decir, los nacidos entre 1980 y 2000.

Es un grupo demográfico que tiende a votar demócrata, pero al que Clinton no entusiasma, y sin cuya movilización es difícil que gane las elecciones. Precisamente, el desplome de la popularidad de la ex primera dama en el mes de septiembre ha tenido mucho que ver con la caída de su respaldo entre ese grupo. En agosto, Hillary tenía el voto del 48% de los jóvenes! frente al 24% de Trump. La semana pasada, la diferencia se había reducido a un 31% contra un 26%.

Así que Sanders ha salido en ayuda de Clinton. En un mitin conjunto, destinado a mostrar la unidad de los ex rivales, el senador por Vermont sacó el caballo de batalla que motiva a los jóvenes a votar en EEUU: el increíble (para los estándares europeos) coste de la educación universitaria.

"Nuestro país solía liderar el mundo en porcentaje de estadounidenses con título universitario. Éramos el número uno. Hoy somos el número quince, ¡y eso no es aceptable!" clamó Sanders en el estado de New Hampshire, que puede decidir las elecciones. A continuación, recordó que tanto él como Clinton creen que la matrícula universitaria en las universidades públicas debe ser gratuita para las personas de ingresos medios y bajos. Tras el, Hillary, muy seria, aplaudía.

Sanders escenificó, muy en su estilo, la idea de unidad cuando recordó que, aunque durante las Primarias él y Clinton presentaron planes educativos diferentes, "hemos alcanzado un acuerdo que dice que toda familia en este país que tenga unos ingresos de 120.000 dólares [107.000 euros] o menos, lo que significa el 83% de nuestra población, debería poder mandar a sus hijos a universidades sin tener que pagar la matrícula".

El respaldo de Sanders también tiene importancia porque el senador, aunque ideológicamente muy de izquierdas--se define como "socialista democrático", lo que es casi extremista para los parámetros de EEUU--es, técnicamente, un independientemente. Eso le desvincula, al menos de cara a parte de la opinión pública, de la maquinaria política demócrata, y le da un prestigio del que carece Hillary.

Por su parte, Trump, tras un masivo mitin el miércoles ante 10.000 personas en Florida, tenía previsto dar otro en Iowa anoche. El candidato republicano está haciendo su campaña prácticamente en solitario, debido a la falta de apoyo dentro de su partido. Su pobre actuación en el debate, además, ha hecho que muchos candidatos republicanos al Congreso y a otros cargos en estados decisivos--como iowa y Florida--hayan vuelto a distanciarse de él, tras un 'deshielo' en el mes de agosto provocado por su subida de popularidad. Claro que eso no es algo que preocupe a Trump, que nunca ha necesitado el apoyo del partido, y se encuentra a gusto yendo por libre. (Pablo Pardo / El Mundo / CNN)