martes, 20 de septiembre de 2016

04:03:00
Carlos Loret de Mola Álvarez 


El lunes de la semana pasada, ya teniendo cinco días en el cargo de secretario de Desarrollo Social, Luis Miranda fungió como subsecretario de Gobernación: tuvo una reunión que se planteó como su última negociación con la CNTE.

Concretamente, con los maestros de la Coordinadora en Chiapas, que se ha convertido en el bastión de ese grupo que representa la mayor amenaza de ingobernabilidad para el régimen de Enrique Peña Nieto.

En ese momento, aproximadamente 30% de las escuelas de Chiapas permanecían cerradas. El daño más directo era contra los niños que no podían volver a clases. Las dos secciones sindicales del estado (la 40 siendo la más radical y la 7no tanto) se resistían a reabrir los planteles, a pesar de que sus pares de otras entidades ya lo habían hecho.

En Oaxaca, que solía ser el estado más duro, la liberación de los líderes Rubén Núñez y Francisco Villalobos parece que generó una burbuja de colaboración entre la Coordinadora y el gobierno, y ya están operando todas las escuelas. Ahí el gobierno logró tener una posición de mayor fuerza en la mesa de negociación después de que en el último año tomó control del IEEPO, congeló las cuentas de la CNTE y aprehendió a sus cabecillas; todo, con la inesperada ayuda del mandatario Gabino Cué.

En Michoacán, la llegada del gobernador perredista Silvano Aureoles cambió también la dinámica de la relación gobierno-CNTE. Al mandatario se le ve resuelto a aplicar la reforma educativa y cuenta para ello con el respaldo de la sociedad civil organizada y la población en general. Hoy en Michoacán hay clases prácticamente en todo el territorio.

En Guerrero el problema con la CNTE se ha logrado minimizar también por la coordinación entre el priista Héctor Astudillo y la Federación. Además, se echó a andar un programa de capacitación para jóvenes normalistas que si bien no les garantiza automáticamente una plaza de maestro como ellos querían, sí les facilita el camino para sortear con éxito las exigencias de la reforma educativa.

Este apaciguamiento de la CNTE tiene también que ver con el hartazgo de los padres de familia: se ha reportado en varios lugares que los papás han salido a la calle y se han parado frente a las escuelas de sus hijos para demandar a los maestros que vuelvan a las aulas, incluso bajo advertencias de correrlos por sus fueros y no permitirles regresar a la comunidad.

Históricamente, la CNTE ha demostrado que “se cuadra” ante los padres de familia. También ha demostrado que sus repliegues para volver a las aulas conforman una estrategia de lucha muy repetida: estarán en los salones un tiempo y volverán con paros, bloqueos y marchas.

Al día siguiente de la intervención de Miranda, la CNTE chiapaneca levantó su plantón en Ciudad de México y empezó a anunciar el regreso a clases. Ayer, según cifras oficiales, 90% de las escuelas del Estado estaban abiertas y 10% restante abriría a más tardar mañana miércoles.

¿Hasta ahí llegó Miranda con la CNTE? Lo sabremos.

SACIAMORBOS

El plan gubernamental es que la negociación sea ahora comandada por los gobiernos estatales. Pero si termina siendo una mesa nacional, como quiere la CNTE, quizá la lleve directamente el secretario de Gobernación.

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