jueves, 4 de agosto de 2016

14:19:00
José Repetto

A pesar de que apenas tuvo 3 mil y tantas lecturas, el artículo "7 personajes nefastos de la prensa en Mérida" generó algunas reacciones interesantes.

Hay quienes respondieron a las críticas con amenazas estériles, lo cual es el máximo fracaso para un periodista, pues trabajamos con la palabra, no con los puños.

Pero bueno, se respeta que al menos expresaran públicamente su sentir.

Esto a diferencia del grupito de periodistas del que forman parte Martha Chan y Carlos de la Cruz, mencionados en la lista, el cual tuvo la reacción más cobarde: intentar, a través de gente que conoce a gente con la que hay coincidencias en ciertos proyectos, silenciarme. Pretender controlar a alguien que no forma parte de su grupo y que no les debe nada. Y ni siquiera hacerlo de frente.

Fracasaron y toparon con pared, tal como Adriana Durán al pedir que me despidiera a mí mismo.

Dicho artículo, como todas las opiniones que he redactado en mi vida, lo hice por iniciativa propia, porque consideré hay ciertos vicios y nefasteces en el medio local que necesitaban ser señaladas. Somos uno de los pocos medios que critica a otros medios, tal como lo demostraron las historias que sacamos sobre el pleito entre los Menéndez Cámara y Menéndez Figueroa en Por Esto! y los despidos en el Diario de Yucatán.

Libertad de Expresión Yucatán siempre ha tenido el derecho de réplica, y extraña que de 7 periodistas ni uno lo ejerciera.

El silencio también es un derecho, mas no una obligación. 

La libertad de expresión, el derecho a externar algo tan simple como "no me parece lo que haces", "considero tus actitudes dañan al gremio", es algo que ni siquera el medio periodístico local aguanta. Las amenazas, los infundios y el "a ver si logramos callar a éste" están a la orden del día, pero no aquí.