viernes, 12 de agosto de 2016

18:31:00
Pedro Echeverría V.

1. Pensando en las secciones 7 y 40 de Chiapas, en las 19 o 20 que se registran en Veracruz y la XXXIII y LVII de Yucatán, me puse a reflexionar y a revisar algunas opiniones pensando en la participación política, tanto en 1989 como en estos últimos cuatro años. En Yucatán por ejemplo, si la sección 33 federal ha sido esencialmente charra y nula en participación, la sección 57 es 10 veces menos participativa y desinteresada de los problemas locales y nacionales por estar muy ligada con los gobiernos del estado que es el que paga directamente. Recuerdo que en 1989 organizamos enormes manifestaciones, pero el día que el gobierno anunció el aumento salarial todo se vino abajo.

2. Seis meses antes del surgimiento del movimiento magisterial othonista, se desarrolló en Yucatán una importante insurrección de los maestros estatales que abarcó de finales de 1955 hasta concluido el año de 1956. Gobernaba interinamente Víctor Mena Palomo (hijo de José de la Luz Mena, con prestigio nacional por sus batallas por la educación racionalista en los años 20). Funcionaba sólo una sección sindical: la XXXIII presidida por Secundino Maldonado. Yo apenas era alumno del Internado Secundaria Federal Cardenista para hijos de trabajadores y había aprobado la primaria en escuelas estatales.

3. La realidad es que en México las primeras escuelas primarias –después de la experiencia de la Escuela Lancasterianas de la primera mitad del siglo XIX- fueron desarrollándose en las grandes ciudades. Las escuelas primarias federales son producto de la revolución, de la creación de la SEP y de su fundador José Vasconcelos. La famosa escuela rural mexicana que nació en 1921 y se extendió en todo el campo mexicano. Los primeros profesores rurales federales fueron perseguidos y muchos asesinados mientras los maestros estatales estaban en lugares urbanos y semiurbanos. Por ello los maestros federales llegaron a tener mayores ingresos.

4. Bien. Aquel Movimiento magisterial –que parece haberse adelantado al othonismo- fue sólo salarial. Fue dirigido por los profesores estatales: Rodríguez Silveira, Iturralde Bates y otros. El objetivo central fue conseguir la nivelación de salarios del magisterio estatal con el federal y que todos los maestros recibieran un 45 por ciento de sobresueldo. De acuerdo con la hemerografía de la época, los profesores federales –menos sus directivos- no proporcionaron apoyo a esta lucha. Incluso hay un amplio desplegado en el que se denuncia al comité seccional federal y a la Dirección de Educación federal como anti sindicalistas y traidores.

5. Los maestros estatales tenía un salario de 11.80 pesos diarios más 30 pesos de subsidio al mes- Los maestros federales recibían un mes de aguinaldo mientras los del estado pedían que se les diera “aunque fuera 15 días”. La sección XXXIII, a la que pertenecían las delegaciones de maestros estatales y federales sólo ofreció gestionar un subsidio de tres millones para todos los maestros, correspondiéndoles 19 centavos diarios de aumento. No existía la televisión, pero cuatro días aparecieron desplegados contra los maestros firmados por organizaciones gubernamentales y sindicatos oficiales contra la “suspensión antipatriótica” y de apoyo al gobierno.

6. Eran los tiempos del liderazgo espurio o charro en el SNTE nacional de Sánchez Vite y de Enrique W Sánchez. Estaba a punto de clausurarse en el DF el Internado del Poli en el casco de Santo Tomás y en la Nacional de Maestros –a un kilómetro de distancia- se iniciaba también el descontento estudiantil. En Yucatán –el movimiento dirigido sobre todo por Iturralde Vates fue radicalizándose. El 6 de diciembre inició un importante paro de labores en las escuelas primarias de Mérida, y a los tres días paros en Motul, Baca y Hunucmá. Los maestros comenzaron a sumarse al movimiento mientras las autoridades hacían campaña calumniosa contra él.

7. El gobierno del estado en vez de dialogar asumió una posición autoritaria. Continuó con su campaña de desplegados contra los maestros. Pero apareció una Coalición de Sindicatos de Yucatán que apoyó a los maestros en lucha. Arribaron dirigentes nacionales del SNTE, pero como respuesta los maestros continuaron con sus manifestaciones. En octubre de 1956 los soldados ocuparon las escuelas que estaban en paro y se comenzaron a dictar ceses contra los maestros que no se presentaron a laborar. La nivelación salarial sólo pudo obtenerse a principios de los sesenta. (Ver mi libro de año sabático: Educación Pública México y Yucatán. UADY 1993)

8. Fue una lucha absolutamente salarial, economicista. Nunca se planteó ninguna demanda general: mejores programas educativos, mejores escuelas, desayuno para los niños, apoyo a los estudiantes del POLI y la Nacional de Maestros, protesta contra la devaluación monetaria de 1954. Como veremos adelante los maestros estatales lograron formar su propia sección sindical: la sección 53 que luego se transformó en sección 57; sin embargo no estuvieron interesados en los acontecimientos nacionales porque su patrón directo –el que pagaba sus salarios- era el gobierno del estado. Ello reconfirmaba el aislamiento de Yucatán de los asuntos nacionales.

9. En abril de 1955 los maestros estatales estaban cansados de pedir el aumento y de que no se les pagara el incremento, obligaron a convocar un paro, sin embargo los dirigentes de la XXXIII y los supervisores armaban grupos de choque. Se planteó el desconocimiento del líder Maldonado y se reiniciaron los plantones encabezados por Rodríguez Silveira e Iturralde Bates. Así mismo se convocó el primer congreso para crear la Sección 55. Fueron electos: Iturralde Bates, como secretario general, así como Tárcilo Carrillo, Alba Isela Aguilar, Querubín Gutiérrez, entre otros.

10. Este congreso “discidente” realizado en Mérida no fue reconocido por el gobierno y los líderes espurios y sólo semanas después se realizó en Valladolid el congreso oficial charro que llevó a la fundación oficial de la sección sindical de los maestros estatales, siendo electo Moisés Arceo en mayo de 1956; se desató un enorme descontento, pero para calmar los ánimos contra “este congresito espurio con líderes comprados por el gobierno del estado y los líderes nacionales de la SNTE” se otorgó al fin la nivelación del 45 por ciento de sobresueldo”. Pero el líder Iturralde Bates –aunque con objetivos muy localistas- no dejó de combatir y formó lo que sería el Sindicato único de Maestros estatales (SUMEY)

11. Fue hasta mayo de 1957 cuando se creó la sección estatal 57 presidido por Alba Isela Aguilar, figurando en su directiva Darío Sánchez Pérez y Carlos Carrillo Vega que serían más adelante –sobre todo este último- destacados funcionarios de los gobiernos estatales del PRI. Los maestros estatales lograron igualar en ingresos a los federales, pero ambas secciones de maestros, la 33 y la 57 jamás superaron su localismo, su lucha exclusivamente economicista, su nula participación en los asuntos políticos de la nación y su total afiliación al gobierno y al PRI. (12/VIII/16)